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La Opinion

Junio de 1992

Organ Oficial de la Coordinadora Social Democrata

 

 

La Opinión

En esta entrega:

SUECIA EN MIAMI: Banquete-homenaje a Pierre Schori, Miami 13 Febrero 1992 con una breve presentación y explicación de motivos: Enrique Baloyra describe a grandes rasgos la Coordinadora Social Demócrata. . .

Breve biografía de Pierre Schori. . .

Recordando un discurso de Olof Palme. . .

Oscar Arias y la relevancia de Esquipulas II para Cuba. . .

Desde Cuba: Bosquejo de un proyecto socialista democrático. . .

Ludolfo Paramio sobre los peligros de la democracia

SUECIA EN MIAMI

El 13 de Febrero se celebró en el Hotel Radisson Mart una cena en honor de Pierre Schori, vice-presidente del Comité Permanente de Relaciones Exteriores del Parlamento Sueco y Portavoz de Política Exterior del Partido Social Demócrata.

El acto comenzó con unas palabras de introducción del Dr. Enrique Baloyra presidente de la Coordinadora Social Demócrata, quien agradeció a la concurrencia su aporte a la celebración del acto, destacando la importancia del mismo y los méritos del dirigente social demócrata.

A continuación el parlamentario sueco, con sencillez y claridad expuso sus ideas sobre la situación cubana. Comenzó diciendo que nuestra visión de una Cuba libre, independiente, justa y democrática era compartida por milliones de personas en el mundo y que nuestra lucha merecía el apoyo de todos los demócratas de este planeta.

Refiriéndose a los social demócratas cubanos, destacó que tenía lazos especiales con sus correligionarios, pero que la libertad y la democracia no eran propiedad privada de un partido o proyecto, pues se necesitaba un frente común para conseguirlas, puntualizando que la democracia sólo puede desarrollarse gracias a la demanda interna y no por mandato externo.

Se lamentó en otra parte de su discurso, de que por demasiado tiempo el caso de Cuba había estado sujeto a la política conflictiva entre Este y Oeste, y que la guerra fría aún existía en el Caribe con el embargo económico estadounidense y el exceso de propaganda por un lado, y brigadas de respuesta rápida y falsos razonamientos por el otro.

Señaló como la política de distensión y diálogo, la "política oriental" de Willy Brant, habían hecho posible la política occidental de Gorbachev; pues una política de firmeza de principios y de diálogo conducen lenta pero indefectiblemente a la desmoralización del sistema de la dictadura y a su colapso.

Respecto a la lucha de los exilados cubanos expresó que la creciente fuerza y la política constructiva de las organizaciones y movimientos representados en la concurrencia y presentes dentro de Cuba, eran elementos de un cambio pacífico hacia la democracia y expresiones de la necessaria cubanización del problema.

Terminó diciendo que iba a seguir nuestra lucha con simpatía y respeto, y dentro de lo posible, con un apoyo concreto.

Al final, un cerrado aplauso de más de doscientas personas agradeció a Pierre Schori su interés y dedicación a la causa del proceso de democratización de Cuba.

Además de los miembros de la Coordinadora Social Demócrata se encontraban presentes representantes del Partido Demócrata Cristiano y de la Unión Liberal, así como numerosos social demócratas que nos honraron con su presencia.

PIE DE FOTO #1: Pierre Schori con (desde la izquierda) Emilio Martínez Venegas, Alfredo Sánchez Echevarría, Enrique Baloyra, Salvador Subirá y Lino Fernández.

Palabras del Dr. Enrique Baloyra Herp, presidente de la Coordinadora Social Demócrata de Cuba en el banquete-homenaje a Pierre Schori, Miami 13 Febrero 1992.

Bienvenidos a todos. Es realmente un gran gusto tenerlos aquí. Agradecemos vuestra compañía en esta Tercera Cena de Confraternidad Social Demócrata. Honramos esta noche a una gran figura de la social democracia sueca y de la Internacional Socialista. Se trata de una persona cuya trayectoria está firmemente enmarcada en una noble tradición de servicio internacional de los países nórdicos. Dicha tradición ha producido hombres de la talla de un Dag Hammarskhold, Secretario General de las Naciones Unidas; y de Olof Palme, primer ministro de Suecia. Estadistas de esos países han entendido el internacionalismo como una vocación intervencionista en favor de la paz. Esta noche saludamos también esa tradición.

Quisiera, antes de concretar la presentación de nuestro huésped, y a propósito del tema del intervencionismo pacífico, detenerme en tres puntos que definen muy bien el esfuerzo de la Coordinadora Social Demócrata de Cuba.

1. Desde el principio, cuando existíamos como Centro de la Democracia Cubana, organización que dirige hoy día nuestro hermano José Antonio González-Lanuza, hemos defendido la tesis de un cambio pacífico, gradual, protagonizado por y concertado entre cubanos, y que desemboque en una democracia a través de la reconstrucción de un estado de derecho en nuestra patria. No hemos tenido inconveniente en definirnos ante los extremistas de allá como parte de la oposición democrática. No nos preocupa que algunos iracundos de acá nos identifiquen con una posición de diálogo, si es que de esa manera quieren calificar nuestros intentos de llevar adelante una solución negociada. Dicen los estalinistas disfrazados de martianos: "Socialismo o muerte". Nosotros respondemos: "Con todos y para el bien de todos". Dudan los Plattistas de la eficacia de la política y de los métodos democráticos. Nosotros preguntamos: "¿Pueden llevar la democracia a Cuba quienes se comportan como unos fascistas en Miami? ¿Pueden sembrar la democracia quienes la persiguen dentro del Partido Comunista de Cuba?".

Queridos amigos, nuestra tarea es muy dura porque no se trata simplemente de cambiar a una persona o a un gobierno, se trata de democratizar una cultura que ha privilegiado la improvisación y la violencia. Y nuestra labor será infecunda si no parte de la premisa de que aunque no podamos resolver todos los problemas con una democracia, sin democracia no vamos a resolver ninguno.

2. Entendemos la social democracia como un proyecto abierto, necesariamente inconcluso, que se va a ir definiendo poco a poco, en el contexto de un amplio diálogo con toda la sociedad y en unas circunstancias muy específicas. Padecemos de un sano escepticismo. No creemos ni en vanguardias ilustradas ni en manos invisibles, ni mucho menos en proyectos envolventes impuestos desde arriba. Sabemos imperfecta la construcción humana, pero no estamos dispuestos a transigir con la injusticia y la arbitrariedad. Sabemos que lo que no se produce no se puede distribuir, pero no se nos escapa que sin participación plena no hay garantía de equidad en la distribución. Creemos que el ideal social demócrata se mantiene vigente porque no han desaparecido las causas de la desigualdad.

3. ¿A qué tipo de organización aspiramos? Hemos estado llevando a cabo, por nuestra cuenta y con el valioso aporte de los compañeros del Centro Posmoderno y del Instituto de Estudios Cubanos, una serie de talleres y sesiones de estudio. Vengan y entérense. Participamos en un amplio esfuerzo de darle estatutos a un partido social demócrata. Ese esfuerzo no ha caído en saco roto pues esos estatutos nos han servido de punto de partida para organizarnos como partido. Queremos celebrar nuestro primer congreso antes de que transcurra un año a partir de esta fecha. Participen y ayuden a perfilar ese instrumento legal que nos pueda cobijar a todos.

Queremos salir a la calle con nuestros argumentos. A compartir nuestra visión con todos los que la quieran oír. Próximamente lanzaremos un periódico que aspiramos circule ampliamente entre la gente pensante de Miami y que informará de nuestras actividades.

Hemos tenido, gracias a la generosidad del Partido Social Demócrata Sueco, un programa semanal de radio hacia Cuba.

Queremos, en fin, ser social demócratas en todas partes y en todo momento. Y a cada uno de ustedes y parrafraseando una canción de Silvio Rodríguez les decimos: "Levántate y sal que te están llamando en la calle."

Por último y a lo que hemos venido aquí, a oír a alguien que nos está acompañando en nuestro peor y más difícil momento. Y vuelvo al tema del intervencionismo por la paz. Pierre Schori, estadista social demócrata, amigo, discípulo e íntimo colaborador del malogrado Olof Palme. Infatigable batallador por encontrar una solución justa al conflicto Centroamericano, se ha comprometido a tratar de ayudar a los cubanos a encontrar una solución a nuestra peor crisis histórica. Pierre Schori, una de las voces más fuertes de la política exterior sueca de las dos últimas décadas, arrriesgando su prestigio en un gesto de solidaridad con cubanos social demócratas de Miami.

Les hemos ofrecido a todos una apretada síntesis de su biografía. Quisiéramos poder darle todo el crédito que merece. Pero nunca nos hemos distinguido por nuestra indiscreción. Nuestros adversarios en Cuba respetan nuestra seriedad. Saben ellos y sepan todos ustedes que este ilustre social demócrata, que está llamado a dirigir un día los destinos de su país, está hoy de pie, junto a nosotros.

PIE DE FOTO # 2: Pierre Schori conversando con Enrique Baloyra y Max Lesnick.

Breve biografía de Pierre Schori. . .

Nació en 1938 en Norrkoping. Recibió su maestría en la Universidad de Lund en 1962. Actualmente vive en Lidingo, un suburbio de Estocolmo, con su esposa y sus tres hijos. De 1966 a 1968 Pierre Schori fue el secretario a cargo de los asuntos de los empleados asalariados y vice-secretario de relaciones internacionales del Partido Social Demócrata Sueco. En 1968 fue nombrado secretario de relaciones internacionales de ese partido. En 1971 pasó al Ministerio de Asuntos Exteriores como primer secretario en la Oficina para la Cooperación Internacional y el Desarrollo, ocupando a partir de 1972 el mismo cargo en el departamento político de ese ministerio. En 1973 el primer ministro Olof Palme, de quien fue íntimo amigo y colaborador, lo designó vice-ministro asistente para las relaciones exteriores. Luego del cambio de gobierno de 1976, Schori fue designado secretario internacional del Ejecutivo del Partido Social Demócrata, cargo que ocupó hasta 1982, cuando fue designado Vice-ministro de Estado para las Relaciones Exteriores. Durante 1971 a 1973, Pierre Schori fue editor de Tiden, la revista ideológica y teórica del Partido Social Demócrata Sueco. Schori ha escrito dos libros: Latinoamerica según los latinoamericanos (Latinamerikaner om Latinamerika), en 1968, y En el ojo del huracán (I orkanens orga), en 1981.

Entre sus actividades cívicas se destacan un período de seis años (1973-1979) en la junta educacional de Lidingo, y otro de tres (1979-82) como miembro de la junta cultural de esa localidad. En fecha más reciente (1987-1989) Schori fue uno de los miembros de la Comisión Internacional (Sanford) para la Reconstrucción y el Desarrollo de Centroamérica. Ha sido presidente de la Federación Nacional de Judo de Suecia desde 1989. En Septiembre de 1991 Pierre Schori fue electo al Parlamento Sueco por el distrito de Estocolmo. Es vice-presidente del Comité Permanente de Relaciones Exteriores del Parlamento y Portavoz de Política Exterior del Partido Social Demócrata.

Es una de las personalidades más influyentes en la Internacional Socialista y considerado un experto sobre Cuba, país que ha visitado en diez ocasiones distintas. Esta es la quinta vez que viene a Miami a reunirse con social demócratas cubanos.

PIE DE FOTO #3: Pierre Schori se dirige a la concurrencia.

Recordando un discurso de Olof Palme. . .

"THE PURPOSE OF SOCIETY IS NOT TO REALIZE ANY SINGULAR IDEA, UNRELATED TO THE CONDITIONS OF HUMAN LIFE" Olof Palme

Jerry Wurf Memorial Lecture delivered by Olof Palme, Prime Minister of Sweden. John F. Kennedy School of Government, Harvard University, 3 April 1984.

(Con nuestra gratitud a Lisbeth Palme, quien nos facilitó una copia de esta conferencia, reproducida aquí parcialmente).

Some time ago in Vienna, I had the opportunity to hear Dr. Bruno Kreisky's speech when he retired as Chancellor and leader of the Austrian Social Democratic Party. As we in the audience sat there listening, we expected to hear an account of his long and eventful life and of his wide-ranging and successful political experiences. But not at all! Bruno Kreisky talked only about the future. At his retirement from official life, the whole of his thinking was looking forward. . .

With this view of the future, Bruno Kreisky established his main theme: that the crucial divergence in politics today is over attitudes toward unemployment and toward welfare. . .

But critics of the public sector tend to forget some simple truths. A well-functioning public sector is of paramount importance in a progressive economy. A well-developed infrastructure is crucial for industrial expansion. The central government and local authorities also influence the profitability and production of industry directly through extensive procurement of goods and services. Many people in the private sector depend upon local government activities for their livelihood.

But what primarily concerns me today is the importance of the public sector people's personal fulfillment and freedom. The public sector and the work of public servants can be described in many different ways: the teachers who do their best to educate our children; the home-care workers who help our senior citizens with housework in their homes; the personnel in our medical services who take care of the sick.

I think that one of the finest aspects of (Sweden's) welfare society is the prenatal and postnatal care given to mothers and babies at our maternity and children's clinics. This type of care started, like so much else, as a private initiative of eminent physicians. We made use of their great skill and experience, and today this service is available to everyone as part of the public sector. All mothers and their children without distinction enjoy free treatment at these clinics. Without any competition whatsoever and without any profit-making motives, Sweden's maternity and child care is so good that we have the lowest infant mortality rate in the world and no social difference in the results of care.

The point I am trying to make is that the weak members of society are best protected not by being given special treatment but by being included in programmes that extend to all members of society. Only then can social reforms become deeply rooted among the people.

Opponents of the welfare state say that a large public sector leads to inefficiency and slow economic growth. There are no data to support assertions of this kind. It is impossible to establish that there is any connection between a large public sector and low economic growth in the leading industrialized countries. Many countries are, of course, struggling with large budget deficits and economic imbalances. And it goes without saying that the expansion of the social welfare and the public sector is dependent upon general economic development.

But the government I lead has refused to resort to a one-sided cutback policy that hits people's welfare and leads to increased unemployment. We have come to the conclusion that the problem is not primarily that the public sector is too large, but that the industrial sector is too small and that we have too much idle capacity in industry. Therefore, we are concentrating our efforts on promoting industrial expansion that will ultimately give us the resources for a continued build-up of much-needed public services.

The purpose of society is not to realize any singular idea, unrelated to the conditions of human life. It is not to be built for the yonder, nor as a goal in itself to manifest the greatness of the nation or the State, nor in the interest of any particular group or class. It is not be built according to any ridigly determined blueprint for the perfect society of the future.

Society and its institutions are to serve people here and now, so that they shall be able to realize their life projects, live their lives. Then they will threaten no one's future. Then people will be able to go on building on the life experiences of earlier generations. The aim of society and of solidarity is that everyone shall have access to resources so that they will be able to realize the essential undertakings of human life, the great life projects. These are the aims that have formed the foundation of the welfare society. These are the foundations of a free community, built on voluntary collaboration between independent and free citizens.

Oscar Arias y la relevancia de Esquipulas II para Cuba. . .

OSCAR ARIAS Y UNA POSIBLE SOLUCION NEGOCIADA A LA CRISIS CUBANA

(Con motivo del seminario sobre el Quinto Aniversario de la Iniciativa para la Paz en Centroamérica, suscrita por los presidentes centroamericanos en Esquipulas, el 9 de Abril de 1987, don Oscar Arias, ex-presidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz, formuló el siguiente comentario a nuestro compañero Enrique Baloyra, quien participó en dicho seminario).

PREGUNTA: ¿Qué opina usted, don Oscar, sobre la posibilidad de una solución tipo Esquipulas al problema cubano?

ARIAS: La experiencia del Plan de Paz en Centroamérica demostró al mundo que era posible cambiar a un gobernante por medio de las urnas y no por medio de la violencia. Yo quisiera que esa experiencia tuviera carácter universal; ciertamente, incluyendo aquellos países donde los pueblos no pueden escoger a sus gobernantes por medio del voto. Y que podamos nosotros, con la autoridad moral que tenemos los ex-presidentes centroamericanos, luchar para que en aquellas parte del mundo, y Cuba es una de ellas, donde el pueblo no puede escoger a sus gobernantes, esto pueda ser reformado sin acudir a la violencia. Ciertamente, hasta el día de hoy, yo creo que el gobierno del presidente Fidel Castro ha rechazado toda iniciativa en este sentido pero creo que los demócratas del mundo, que jamás aceptaríamos acudir a la fuerza para cambiar al gobierno cubano, tenemos que tratar de persuadir a las autoridades de ese gobierno de que es necesario, en un mundo nuevo que ha nacido, enterrar los dogmatismos, dejar de vivir anclado en el pasado y entender que ha emergido un mundo distinto al que nos acostubramos de 1945 a 1990, en esos tristes cuarenta y cinco años de Guerra Fría, de confrontación y no de cooperación que vivió el mundo dividido entre el Este y el Oeste. Hoy la tarea es convencer antes que vencer. Yo creo que ese sería el mejor aporte que podríamos hacer los ex-presidentes centroamericanos para encontrar una solución pacífica a la situación difícil que vive el pueblo cubano.

PREGUNTA: ¿De manera que pudiéramos entender que los demócratas cubanos de dentro y afuera pueden contar con el concurso, el aval y la solidaridad de don Oscar Arias y sus colegas para echar a andar a lo largo de este difícil camino de la democratización?

ARIAS: Bueno yo diría, don Enrique, que yo no podría hablar en nombre de los demás ex-presidentes centroamericanos, pero pienso interpretar el sentimiento de ellos de que nada nos podría agradar más a los centroamericanos que servir de puente para resolver los problemas que vive la isla cubana sin necesidad de acudir a la violencia y por medio de la persuasión. Esa fue nuestra experiencia y tenemos la autoridad moral para predicar lo mismo que hicimos ante treinta millones de centroamericanos, en otras partes del planeta.

MUCHISIMAS GRACIAS, DON OSCAR.

Fundación Arias para la Paz y el Desarrollo.

San José de Costa Rica, 10 de Abril de 1992.

Desde Cuba: Bosquejo de un proyecto socialista democrático. . .

DESDE CUBA: PROYECTO DE PROGRAMA SOCIALISTA DEMOCRATICO (síntesis)

El Programa Socialista Democrático deberá ser fruto del esfuerzo unitario y pluralista--dentro de los valores básicos de Libertad, Justicia y Solidaridad--dirigido a concertar al diálogo entre todas las corrientes de opinión que estén a favor del advenimiento en Cuba de un Estado laico democrático de derecho, asentado en los principios de economía mixta, pluralismo político, justicia social y educación, salud y cultura para todos. Este Proyecto está abierto a todos los que deseen para Cuba una solución pacífica, independiente y democrática de sus actuales o futuros problemas y la organización de la sociedad sobre el principio de que no hay democracia sin libertad ni libertad sin justicia, lo que puede lograrse sólo en una sociedad solidaria.

Los ideales del socialismo democrático son compartidos, desde diversas perspectivas, por cristianos, socialdemócratas, socialistas, communistas, laboristas, liberales y todos los que crean en la posiblidad de un orden social en el que toda persona, sin distinción alguna, participe de manera libre y responsable en la vida económica, política y cultural.

El Programa Socialista Democrático desearía:

(a) Coordinar los esfuerzos de todas aquellas corrientes de opinión que se reconozcan en los valores básicos del socialismo democrático y promuevan el diálogo social como instrumento idóneo de solución de los problemas nacionales.

(b) Promover la difusión en Cuba de las ideas en que se inspiran los socialdemócratas de todo el mundo en sus esfuerzos por alcanzar una sociedad cada vez más libre, más justa y más solidaria.

(c) Contribuir a que la evolución de la sociedad cubana, eternamente perfectible y capaz de alcanzar formas cada vez más democráticas de gestión económica, política, social y cultural, sea un proceso gradual y organizado en el que puedan participar todas las fuerzas sociales identificadas con los principios de independencia nacional, soberanía popular, democracia política y económica, justicia social, respeto a los derechos y libertades fundamentales y reconciliación entre todos los cubanos.

Respecto al desarrollo perspectivo de la sociedad cubana el programa socialista democrático propondría:

1. Convocar a un Debate Nacional que, asumiendo el carácter pluralista de la sociedad cubana, examine la conveniencia de:

(a) Recomendar la convocatoria de una Asamblea Constituyente que, inspirada en la Declaración Universal de Derechos Humanos, redacte y proponga, para su aprobación en referendum, una nueva Constitución en la cual se garantice la libertad de palabra, asociación y sindicalización; el derecho de huelga y la independencia de los sindicatos respeto del Estado; la libertad de creación y de participación en la vida cultural; la gratuidad de los servicios básicos de salud; la libertad de enseñanza, la gratuidad y obligatoriedad de la enseñanza primaria, la gratuidad de la enseñanza media y media superior y la autonomía universitaria; el derecho a la seguridad social y la protección de toda persona impedida de trabajar por razones de edad, invalidez, enfermedad o cualquier otra limitación y el derecho de propiedad de los actuales ocupantes sobre sus viviendas.

(b) Recomendar la promoción de la legislación complementaria que instrumente el ejercicio de todos los derechos constitucionales.

(c) Recomendar la concesión de amnistía a todas las personas encarceladas por los llamados delitos contra el Estado u otros que pudieran no exigir reclusión penal.

(d) Recomendar la realización de elecciones libres, directas y secretas a los órganos legislativos.

2. Promover la aprobación de una legislación en materia económica, financiera y fiscal que establezca el carácter mixto y democrático de la economía cubana, es decir, la diversidad de formas de propiedad e instrumentos eficaces de control social sobre la actividad económica y regule:

(a) La intervención estatal en la gestión económica a los fines de la regulación macroeconómica, el control de inversiones fundamentales, la redistribución equitativa de la renta nacional, la protección y el fortalecimiento de la moneda nacional y la política ecológica.

(b) La congestión paritaria empresarial.

(c) La autogestión de empresas.

(d) El traspaso gradual a los sectores cooperativo y privado, por razones de eficiencia económica y social, de entidades estatales en las esferas de la producción y los servicios.

(e) El control público sobre los precios de productos de primera necesidad, con vistas a compensar los efectos secundarios de la liberalización de la vida económica.

La Habana, CUBA, diciembre de 1991-enero de 1992.

Consejo ad hoc de Redacción:

NESTOR E. BAGUER (La Habana, 1921). Periodista. Graduado en Administración de Negocios del Wingate College, Carolina del Norte. Miembro correspondiente de la Real Academia Española y tesorero de la Academia Cubana de la Lengua. Conferencista en Cuba, España, Venezuela y Perú. Colabora habitualmente en la prensa escrita y radial cubana. Ha publicado: En defensa del idioma (colección de artículos, 1986), Apuntes sobre un creador: José Zacarías Tallet (ensayo crítico y biográfico, 1988). Tiene en prensa Obra poética de Gustavo Sánchez Galarraga (selección y prólogo de Néstor E. Baguer).

MANUEL DIAZ MARTINEZ (Santa Clara, 1936). Poeta, periodista, traductor. Vió interrumpidos sus estudios de bachillerato por su participación en actividades revolucionarias contra la tiranía de Fulgencio Batista. Con posterioridad al triunfo revolucionario de enero de 1959 realizó estudios en el Instituto Hispánico de la Sorbonne. Jefe de redacción del magazine Hoy Domingo (1959-1963). Redactor de La Gaceta de Cuba (1966-1975). Investigador literario en el Instituto de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias (1965-1967). Diplomático en Bulgaria (1964). Delegado al Congreso Cultural de La Habana (1968). Militó en el Partido Socialista Popular. Autor de más de diez poemarios, entre ellos: Los caminos (1962), El país de Ofelia (1965), La tierra de Saud 1967) y Vivir es eso (1968), con el que obtuvo mención en el concurso Casa de las Américas 1967 y el Premio "Julián del Casal" de ese mismo año, este último otorgado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Actualmente trabaja como redactor en el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

BERNARDO MARQUES RAVELO (La Habana, 1947). Graduado de la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana. Jefe de Redacción de la página cultural de la revista semanal Bohemia (1974-76). Jefe de redacción de la revista mensual El Caimán Barbudo. Perteneció a la Unión de Jóvenes Comunistas. Ha publicado: Donde habito (poesía, 1978), Sin margen y sin fecha (poesía, 1981), Balada del barrio (novela, 1983).

ENRIQUE JULIO PATTERSON (Holguín, 1950). Graduado de la Facultad de Filología de la Universidad de La Habana en la especialidad de Lengua y Literatura Hispánicas. Ex-profesor de Historia de la Filosofía en la Facultad de Filosofía e Historia de dicha Universidad. Perteneció a la Unión de Jóvenes Comunistas.

OMAR PEREZ (La Habana, 1964). Graduado en la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana en la especialidad de Lengua y Literatura inglesas. Periodista, poeta y traductor. Graduado de Lengua italiana de la Universidad para extranjeros de Siena, Italia. Fue miembro del Consejo de Redacción de la revista El Caimán Barbudo.

ROLANDO PRATS (La Habana, 1959). Graduado de la Facultad de Lenguas Eslavas del Instituto Superior Pedagógico de Lenguas Extranjeras "Pablo Lafargue" en la especialidad de Lengua Rusa. Profesor universitario (1983-1989). Poeta y traductor. Colaboró en El Caimán Barbudo, Naranja Dulce y Letras Cubanas

VLADIMIRO ROCA (La Habana, 1942). Graduado en Relaciones Económicas del Instituto de Relaciones Internacionales. Funcionario del Comité Estatal de Colaboración Económica. Perteneció a la Juventud Socialista. Piloto de combate de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (1961-1970).

ELIZARDO SANCHEZ SANTACRUZ (Santiago de Cuba, 1944). Graduado de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana. Ex-profesor de filosofía marxista en dicha Universidad. Veterano militante socialista. Ex-prisionero político. Premio de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) Por la Libertad de Expresión. Dos veces declarado prisionero de conciencia por Amnistía Internacional. Presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.

Ludolfo Paramio sobre los peligros de la democracia

APOSTANDO POR LA DEMOCRACIA: NI CAUDILLISMO POPULISTA ANTIPOLITICO, NI DEMOCRACIA DELEGADA ANTIPARTIDISTA

"Problemas de la Consolidación Democrática en América Latina"

por Ludolfo Paramio

Presidente de la Fundación Pablo Iglesias, Madrid.

Profesor e Investigador del Instituto de Estudios Avanzados del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España.

(Extracto de una ponencia presentada al seminario "La reforma del Estado y las nuevas aristas de la democracia en América Latina". Colegio de México, 17-20 Marzo 1992. A la memoria de Fernando Fajnzylber).

A la espera de una experiencia ejemplar, de un mito fundante de la legitimidad de las democracias eficaces por sus resultados, la sombra que oscurece el futuro político de América Latina es la del "retorno del líder": una creciente exclusión social combinada con apatía política, que dejaría abierto el tiempo de las tribus urbanas, de las identidades sociales marginales, de los populismos efímeros, de los liderazgos antipolíticos.

En principio se podría confiar con cierto optimismo en que la actual marea democrática en toda América Latina cierre el paso a tentaciones de este tipo y marque una tendencia de futuro. Pero aunque el "tiempo del mundo" pueda estar trabajando hoy a favor de la continuidad de las instituciones democráticas en América Latina, hay dos razones para la cautela. La primera es que la década de los noventa puede traer un nuevo clima: la amenaza autoritaria en los países de la antigua Unión Soviética no puede desdeñarse, y siempre cabe temer que tras la espectacular oleada de democratizaciones de los últimos años se invierta la tendencia: el mismo movimiento pendular ya se dió después de la primera y la segunda guerra mundiales. No podemos descartar, por tanto, que el tiempo del mundo vuelva a ser favorable a las dictaduras.

La segunda razón para la cautela es que la amenaza autoritaria a la democracia no tiene por qué venir de la cúpula de las fuerzas armadas, como fuera la norma desde los años sesenta. De hecho, la crisis de los actores sociales parece hacer innecesario este tipo de golpes preventivos. Pero puede darse un golpismo populista que pretenda asumir la representación de los sectores sociales excluídos por las políticas de ajuste, y que de hecho significaría la rebelión de las clases medias frente a la caída de su nivel de vida. Este sería el caso del intento de golpe en Venezuela a comienzos de febrero de 1992.

No es evidente, sin embargo, que las democracias latinoamericanas estén condenadas de antemano a la involución autoritaria. Se podría decir que el riesgo de la involución es mayor en aquellos países (como Venezuela) que se han enfrentado a las políticas de ajuste sin pasar previamente por períodos de fuerte inestabilidad política y de profunda incertidumbre económica.

Otra cuestión, sin embargo, es saber cuánto tiempo puede contarse con este consenso pasivo antes de que la certidumbre vuelva a ser algo asumido y se exijan al gobierno resultados en términos de recuperación económica y mejora de los niveles de vida populares.

En este escenario de transición (gobiernos efectivos, que fijan certidumbres, pero no eficaces, pues no han logrado aún un crecimiento económico prolongado), se ha planteado la tesis de que las nuevas democracias latinoamericanas tienden a convertirse en democracias delegadas. La descripción de las democracias delegadas de Guillermo O'Donnell remite inevitablemente a los rasgos tradicionalmente asociados a los regímenes populistas: se apoyan en un movimiento, no en un partido, el poder democrático se identifica con la Presidencia y se dan de lado como estorbos superfluos el Parlamento y el poder judicial, y en último término el elector se limita en ellas a designar plebiscitariamente a un caudillo, que se rodea de un equipo de tecnócratas a los que se pretende blindar frente a la presión de las demandas sociales o la interferencia de los partidos políticos.

De estos rasgos se desprende la incapacidad institucionalizadora de las democracias delegadas, lo que significa tanto su incapacidad para fijar reglas del juego estables (política, económica y socialmente), como la ausencia de responsabilidad y control horizontal de las decisiones del poder ejecutivo, a diferencia de lo que sucede en las democracias asentadas.

La responsabilidad de los correspondientes gobiernos ante el propio sistema de partidos hace increíbles sus propuestas e impide que se creen la incertidumbre y los bandazos plebiscitarios que provocan en otros países las políticas económicas erráticas y sus sucesivos fracasos.

En otras palabras: el vertiginoso consumo político en Perú, Brasil o Argentina, con la aparición de liderazgos caudillistas y extrasistémicos, sería consecuencia de políticas erráticas de los gobiernos. Estas, a su vez, se explicarían por la ausencia de control parlamentario o del sistema de partidos sobre las decisiones del ejecutivo. Y consecuencia inevitable de su carácter errático sería que estarían condenadas al fracaso.

Indudablemente la democracia asentada exige institucionalidad y responsabilidad horizontal de los gestores, pero éstas no garantizan una salida real de la crisis si no existen alternativas, o si éstas pueden ser bloquedas por los actores políticos y sociales en función de sus repertorios tradicionales de estrategias. Argentina, en los años de Alfonsín, no padeció tanto de su deficiente institucionalidad política como de la capacidad de veto de los actores sociales y del consevadorismo de las estrategias de sus actores políticos. El resultado fue el auge de la política plebiscitaria (o democracia delegada) con Menem.

Dicho de otra forma: del análisis de O'Donnell se podría deducir que las mejores políticas son siempre políticas graduales e incrementalistas, y que la garantía contra giros drásticos y erráticos viene de un sistema político altamente institucionalizado. La hipótesis alternativa podría ser que en la década de los ochenta America Latina necesitaba objetivamente un giro drástico en las políticas económicas, y que cuando los actores políticos y sociales han hecho imposible este drástico giro es cuando se ha entrado en la espiral del consumo político vertiginoso, con su corolario de democracias plebiscitarias y delegadas.

Esto no significaría que el problema sea menos grave que el que se desprende del análisis de O'Donnell, sino más complejo aún. La apuesta no es sólo lograr democracias institucionalizadas, sino crear condiciones estables de eficacia estatal para el crecimiento económico sostenido, pues en ausencia de tales condiciones es difícil imaginar una institucionalidad democrática apoyada en un amplio consenso. Y para llegar a una acción eficaz del Estado frente a la crisis (incluyendo no sólo crecimiento económico, sino redistribución y reconocimiento de los aspectos sociales de la ciudadanía) se requiere a su vez un consenso social sobre la estrategia económica a seguir, ya que en otro caso las incertidumbres ligadas a la volatilidad de los apoyos electorales, o al simple riesgo de protesta o insurrección social, pondrán en peligro la continuidad de las políticas económicas.

La apuesta es doble, por tanto. Se apuesta por un consenso sobre las estrategias frente a la crisis y un consenso para la institucionalización democrática más allá del caudillismo populista o de las democracias delegadas. No parece que sea posible crear la nueva cultura política necesaria para ambos consensos sin superar por una parte el espejismo neoconservador y, por otra, la tentación de aferrarse a las reglas de juego de un régimen social de acumulación que ya no es viable, y cuyos actores están condenados a recomponerse o a descomponerse.

 

  

 

       morm21@yahoo.com