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El reino de la doble
moral,por Carmelo Mesa-Lago
Articulos Prensa Internacional
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Febrero 2006 CONTENIDO DE ESTA EDICION:
Salió de
nuevo la revista digital Consenso: Espacio de reflexión y debate del pensamiento
progresista cubano
Las dos caras de la Policía: ¿Es posible combatir la delincuencia común y al
mismo tiempo alentar los linchamientos contra la disidencia?
Salió de nuevo la revista digital Consenso: Espacio de
reflexión y debate del pensamiento progresista cubano La Habana, 16 de febrero de 2006 Nota de Prensa. El número 1 de 2006 de nuestra revista esta ya en la Internet. Es decir la séptima edición de Consenso. Destaca en este primer número una entrevista de la nostalgia al escritor cubano Eliseo Alberto a quien Consenso quiere dar condolencias por el fallecimiento de su hermano Rapi. Otros artículos de interés podrán leerse y de seguro Ud. comunicara a un amigo que Consenso confirma su estilo y continúa abriendo un espacio.
Editorial Nacida para el acuerdo, el entendimiento y la colaboración desde lo diverso, Consenso continúa su propósito de plaza cívica abierta al diálogo, al discernimiento y la comunicación –pero también a la disensión y al contraste– desde el respeto a la diferencia y diversidad que somos. Incluso podremos llegar a no ponernos de acuerdo sobre cuestiones esenciales: sólo deberá bastar un principio universal: amor al prójimo y al mundo que hemos heredado y que tenemos el deber de mejorar para nuestros hijos. Hemos culminado un año difícil, testigo de actos cada vez más generalizados de violencia e intimidación incorporados a tal punto al lenguaje y la cotidianeidad de nuestras vidas –y reforzado a través los medios de difusión, sistema educacional o centros de trabajo y organizaciones de masas–, al extremo de parecer parte consustancial de nuestra calidad de ser en el mundo, y por tanto, apenas visible a nuestras conciencias. No pretendemos siquiera esbozar aquí el corolario de los problemas sociales acumulados ni las respuestas regresivas por parte de las autoridades, muchos de los cuales han sido y continuarán siendo tratados por nuestros colaboradores en busca de respuestas. Ello, sin embargo, nos lleva a una deducción simple: la concreción del futuro que pretendamos para Cuba no podrá depender ni partir del otro, sino de lo más profundo que cada cual pueda y sea capaz de ofrecer desde sí mismo, como personas, ciudadanos y ciudadanas de este país. De la integración de nuestros esfuerzos individuales resultará la Cuba que queremos: mañana recogeremos lo que sembremos hoy, como estamos recogiendo ahora lo sembrado ayer. Examinemos nuestra historia, estudiemos la historia de otros pueblos e intentemos hallar las señales que el pasado y el presente nos dan. Integremos lo positivo y evitemos repetir errores. El futuro de los pueblos no lo deciden sus gobiernos, cuyo deber primordial es servir, sino los propios pueblos, que no son una masa homogénea, sino una integración multiforme, plural y dialéctica de los individuos que los hacen. Cumplamos con nuestros deberes y exijamos nuestros derechos. Dejemos atrás los desatinos de la adolescencia para entrar, como nación, a la etapa madura de la adultez. Mirémonos por dentro y descubramos por nosotros mismos lo que realmente queremos ser. La libertad es una condición inherente a la naturaleza humana. Nada ni nadie nos la quita a menos que lo consintamos. Pero también entraña riesgos y responsabilidades. Asumamos de una vez el riesgo y la responsabilidad de ser individuos libres. Empecemos por descubrir nuestra voz interior, y desde ahí, entreguemos nuestro don al mundo. Estamos urgidos de despertar la alegría de nuestras riquísimas y múltiples posibilidades de expresión y acción creativas, con la continuidad necesaria para articular un propio perfil de civilidad que ya se va haciendo ineludible. Dentro de lo que parece haberse constituido como una tradición de silencio de la voz profunda, auténtica y diversa de Cuba, retomemos esa otra tradición de la que somos herederos y mostremos con eficacia nuestra complejidad y variedad tonal, con una resonancia que despierte de su letargo a los adormecidos. La tarea es enorme, pero alentadora, y no estamos solos. Se van sumando los pueblos del mundo que se levantan para dejar escuchar su propio clamor. Observamos con optimismo los cambios en Latinoamérica y la concurrencia de gobiernos volcados al servicio de sus ciudadanos. Sería muy saludable para los pueblos dirigidos por líderes carismáticos, un equilibrio donde la voz de estos nunca enmudezca la de los pueblos a los cuales se deben. Consenso da la bienvenida a sus lectores-colaboradores, con la certeza de una renovación posible, y constante, desde el día a día. Ustedes tienen la palabra. El editor. *Cuba Nuestra
Accion Urgente Contra la Violencia Desde hoy, un grupo de 135 cubanos, constituido en sus promotores iniciales, hemos decidido impulsar esta iniciativa ciudadana que hemos convenido en llamar ACCIÓN URGENTE CONTRA LA VIOLENCIA. Estamos observando cómo la cultura de la violencia, de larga tradición en nuestro país, se viene imponiendo entre nosotros y queremos y optamos porque la cultura de la paz pase a la ofensiva. Esta es una iniciativa estrictamente cívica que esta llamando a la decencia que habita en todos los cubanos, y que por consiguiente no responde a criterios de organización civil, política o de derechos humanos de los muchos que existen en Cuba. Actuamos únicamente en calidad de ciudadanos preocupados por proteger a nuestros hijos, familias, ideas y entornos de la violencia circundante que vive con nosotros, a veces inadvertidamente, y que, lamentablemente, se alimenta también de las acciones, proyecciones y políticas del Estado y sus instituciones. Creemos que Cuba merece vivir en paz con sus vecinos y consigo misma, y que nosotros somos responsables de que esa paz se haga realidad. Solo estamos por tanto convocando a todos los cubanos a que apoyen con sus firmas, y promuevan, esta ACCIÓN URGENTE para constituirnos en una vigorosa corriente de ecología social y cultural por la paz, y a que hagamos nuestro el llamado de: NO A LA VIOLENCIA. Este sería un primer paso de convergencia ciudadana desde el que imaginar acciones concretas y sistemáticas que desmoralicen y arrinconen a este flagelo que nos está afectando a todos.
Manuel Cuesta Morúa Un Promotor La habana, 13 de febrero de 2006
ACCIÓN URGENTE CONTRA LA VIOLENCIA En los últimos años hemos estado asistiendo a un incremento de la violencia en el mundo. Cada acción violenta es seguida de una respuesta más violenta aún, en una escalada continua y cerrada que parece no tener fin. La agresión entre personas, entre grupos de individuos y entre naciones, es el denominador común que parece signar esta época. Es un retroceso en la historia de la humanidad que niega siglos de experiencia y de cultura y en cuyo transcurso se ha demostrado la nulidad de las posiciones del fanatismo y de la brutalidad. El empleo de la violencia es una de las causas cardinales de los problemas y precariedades del hombre en la actualidad. Cuba no escapa a este fenómeno global en que se da el enfrentamiento entre aquellos que se empeñan en imponer la violencia, y aquellos que apuestan por una vida en paz donde los conflictos y las diferencias se solucionen pacíficamente. La violencia, en cualquiera de sus formas, es una manifestación injustificada del comportamiento social y responde a actitudes despreciables y destructivas en tanto socava los cimientos de la civilización y atenta contra los derechos e integridad física y moral, tanto de los que la practican como de los que la sufren. Muchos ciudadanos cubanos vemos con preocupación –en un país donde no existe debate público sobre el tema– cómo la amenaza, la grosería y el insulto sustituyen la comunicación entre semejantes y al necesario respeto en nuestras relaciones. La violencia verbal y la violencia física han ganado espacio en nuestra convivencia a todos los niveles de la existencia cotidiana y deben ser erradicadas mediante acciones concretas y preventivas. Las enseñanzas de la historia demuestran que los logros más significativos de la humanidad están asociados a la lógica pacífica del entendimiento mutuo entre individuos, grupos y naciones. La violencia porta en sí una espiral devastadora que produce daños irreparables y conduce al peligro de alcanzar un punto de no retorno. Tiene la propiedad de solaparse, apelando a recursos engañosos que pretenden legitimar su permanencia: la violencia doméstica; la violencia desde los medios de difusión masiva y desde el lenguaje que se inculca a las nuevas generaciones; la violencia en la comunidad, en los espacios de convivencia; la violencia contra los diferentes y contra los que defienden una opinión distinta; la violencia instigada contra otros, desde las disputas en eventos sociales, deportivos y culturales hasta los espectáculos que ofrecen los mítines de repudio, lamentablemente resucitados de ciertas páginas vergonzosas de nuestro pasado reciente y que ya creíamos superadas, y la violencia callejera que ha hecho inseguro y hostil nuestro entorno. Es preciso que los cubanos tomemos conciencia de la gravedad de este mal y actuemos en consecuencia. En una nación de todos, a todos corresponde asumir su cuota de responsabilidad para imprimir un giro radical en esta dirección, negándonos a toda actitud de violencia en cualquiera de sus manifestaciones. No es posible vivir en paz en una sociedad violenta. El futuro de Cuba depende de esa paz, un patrimonio común a todos. Es por eso que un grupo de ciudadanos, constituido en sus promotores, convoca a esta ACCION URGENTE CONTRA LA VIOLENCIA para unir nuestras sensibilidades y hacer –mediante nuestras firmas- un compromiso público contra este flagelo que amenaza con destruirnos. Este sería un paso importante a partir del cual promover la cultura de la NO VIOLENCIA en Cuba. Lista inicial de Ciudadanos Promotores Acción Urgente Contra la Violencia
1- Joyel García Martínez 2- Soledad Rivas Verdecia 3- Carlos Serpa Maceira 4- Sergio santa Cruz de Oviedo 5- Joven Céspedes Martí 6- Ana Bertha Juliat Nuñez 7- Pedro Reyes Fuentes 8- Ana Barbina Chung 9- Juan Cung Licea 10- Luisa Alfonso Donet 11- Yoine Felipe García 12- Marcos de Miranda Rivas 13- Maikel de Miranda Rivas 14- Jennifer Louit 15- Elba García 16- Juan Carlos Bueno 17- Ramón Verdecia Gango 18- Dayin Acosta Acosta 19- Rolando Azahares Socarrás 20- Carlos Atchenson Guzmán 21- Olga Raquel Peña Vázquez 22- Manuel Cuesta Morúa 23- Jorge Olivera Castillo 24- Rogelio Fabio Hurtado 25- Leonardo Calvo Cárdenas 26- Dimas C. Castellanos Martí 27- Miriam Celaya González 28- Héctor Julio Cedeño Negrín 29- Osvaldo Antonio Ramírez 30- Dayri Acosta Guevara 31- Alcides Pérez Hernández 32- Felicito Humberto Campañá 33- Jorge del Río Vega 34- Pablo Soler Amaro 35- Frank Delgado Macías 36- Moisés Leonardo Rodríguez 37- Felina María Alvarez Miranda 38- María M. Casado de León 39- Miriam Rosales Rodríguez 40- Lidia Marta Cortizas 41- Juan Eugenio Leal 42- Aurelio Bachiller Álvarez 43- Enrique Pérez González 44- María Elena Mir Marrero 45- José Félix Rodríguez Rodríguez 46- Emilio González Torres 47- Manuel León González 48- Lázaro González Adán 49- Juan Ramón Ortiz Morales 50- Francisco Juan reyes Benítez 51- Alfredo Rafael Viñales Ricardo 52- Héctor Pacha García ´ 53- Armando Fernández 54- Ismael Omar Castellano 55- Enrique Gómez 56- William Toledo Terrero 57- Ivette Toledo Mompó 58- Julio Ramón Hernández 59- Gonzalo Mompó Hernández 60- Vicente González Lozano 61- Olga Martínez Lozano 62- Lourdes Milián Romero 63- José A. Porro Sánchez 64- María Toledo Matamoros 65- Noemí Matamoros Torres 66- Carlos Toledo Terrero 67- Milagros Toledo García 68- Milagros vera Bosh 69- Eider Grana Toledo 70- Magalis Hernández Hernández 71- Aurora Colón Bravo 72- Gregorio González Bravo 73- María Cañizares Santos 74- Damaris Carranza Cañizares 75- Alejandro Báez Salas 76- Jorge L. Ponte Leal 77- Juan Ramón Ortiz Morales 78- Alfredo Ayala Páez 79- Misladis Rodríguez Cusido 80- Flores Sotolongo Abreu 81- Esperanza Iris Marrero Vázquez 82- Marielena Mir Marrero 83- Carlos Acosta Rosales 84- Gloria M. Llópiz Prendes 85- Marcial Torres Guisado 86- Ismael Salazar 87- María del Carmen Jerez Escalona 88- Roberto Martínez Escalona 89- Matilde Jerez Guevara 90- Martha Ida Horta Paso 91- Yoandris Montoya 92- Leonor Aldana Matos 93- Yosvani Montoya Ávila 94- Magalis Pareta 95- Ariel Arzuaga Peña 96- José Pacheco Ávila 97- Odalis Aldala Peña 98- Carlos Alberto Rivera Saborit 99- Gabriel Díaz Sánchez 100- Osniel Díaz Sánchez 101- Daniel Díaz Sánchez 102- Angel Luis Ferreiro 103- Mauricio Leiva Infante 104- Conrado Rodríguez Suárez 105- Félix Rivero Cordoví 106- Ariel Acosta Almira 107- Luis Duarte Martínez 108- Enrique Pérez González 109- Ramón Echevarría Ledesma 110- Pedro Huirla Cabrera 111- Pablo Enrique Zayas 112- Víctor Manuel Suárez Almeida 113- Dioselis Blanco González 114- Arnalda Pino Leyva 115- Miguel Tejeda Tenorio 116- Roberto Riquelmes 117- Roberto Reyes Castillo 118- Jorge Luis Madrigal 119- Ofelia Astorac Obregón 120- Ángel Luis Ferreiro Betancourt 121- Yoel Elías Iglesias 122- Blanca Rivera Sánchez 123- Caridad Díaz Beltrán 124- María Josefa Díaz Fernández 125- Juan Ramón Ortiz Morales 126- Marilyn Lahera Fernández 127- Gabriel Díaz Sánchez 128- Regla Georgina Lombillo Quintana 129- Mirelle Saint-Félix Sarría 130- Jesús Nuñez 131- Cecil Canetti Morales 132- Ana María Gamoneda Duke 133- Delfina Caridad Martínez Rodríguez 134- José Alberto Córdoba Durán Juan Carlos Pérez Díaz
Las dos caras de la Policía: ¿Es posible combatir la delincuencia común
y al mismo tiempo alentar los linchamientos contra la disidencia?
Un spot publicitario que solían poner en la televisión cubana describía a un niño que camina por la calle con uno de sus padres, y de pronto le suelta la mano para ir corriendo hacia un policía que, de ronda por el lugar, tiene la pose de quien está ahí para mantener la tranquilidad y la paz ciudadanas. Al acercársele, el niño, con imagen alegre, le dice: "¡policía, policía, ¿tú eres mi amigo?". El mensaje simple y claro es: el policía no es el enemigo; por el contrario, su misión es proteger y servir, como reza el eslogan de la policía norteamericana. Ayudar a una anciana a cruzar una calle peligrosa y detener y apresar al (Encuentro en la red) delincuente que agrede y roba a un viandante o transgrede una propiedad ajena. Hay un mensaje más subliminal en la escena, porque el niño que corre a saludar está vestido de uniforme escolar, pañoleta incluida. Ello sugiere que, el policía, a quien protege es al pueblo, expresado con candidez en ese niño educado y correcto que viene de la escuela donde se está formando para ser un futuro técnico o profesional de la revolución, o un futuro policía encargado a su vez de proteger la tranquilidad de otros niños revolucionarios. La subliminalidad del mensaje, en este caso, es de orden estrictamente lógico: como se supone que la misión de la policía es la de mantener y preservar el orden atendiendo a la ley, resultaría raro que un spot publicitario destaque esta misión en la figura de un pequeño de uniforme escolar, cuando debería hacerlo con un niño vestido de civil, que es la expresión, en extracto, de la idea del ciudadano con protección policial. Atendiendo, sin embargo, a la nomenclatura, el mensaje no necesita del código invisible porque la policía en Cuba, además de ser nacional, es explícitamente revolucionaria. Pero el spot es interesante en la medida en que refleja los dilemas de la policía cubana frente a la noción del ciudadano. El niño que reafirma su amistad con el policía está no sólo reclamando la misma condición revolucionaria para ambos, expresa además la ausencia de problemas, para el policía, con la conciencia autónoma consustancial a la condición de ciudadano. A los niños, aunque la tengan, no se les reconoce autonomía de pensamiento. La edad de la inocencia es entonces algo más que la pintura bucólica y edulcorada de una misión protectora, es también la prefiguración de un conflicto con algunos de esos niños cuando crecen y quieren ser ciudadanos. Precisamente la falta de entrenamiento cívico de la policía cubana explica por qué en boca de ella la palabra ciudadano tiene una connotación peyorativa y denuncia la presencia de un conflicto. Dos delincuencias Ese dilema para la policía cubana se está actualizando con fuerza en estos momentos. Lo dijo, con claridad, un alto oficial del cuerpo a las víctimas-detenidas, durante el violento acto de repudio contra miembros de la revista Consenso. Dicho oficial aclaró, con corrección, decencia y naturalidad, que su deber era proteger a los ciudadanos y también a la revolución. Frente a la delincuencia común que socava la tranquilidad más los intereses, imagen y bienes de la revolución, la policía actúa con rapidez, determinación y convicción para preservar o restablecer el orden y la paz. No siempre lo logra, pero por razones de capacidad y eficacia. Frente a la delincuencia política de los "revolucionarios", que ataca los intereses, bienes e integridad de los ciudadanos, la policía vacila, es morosa, mira para otro lado, cuando no se involucra para estimularla y alimentarla. ¿Por qué la policía no protegió a aquellos ciudadanos que en el centro del país fueron salvajemente golpeados por la nueva porra, al ciudadano de Palmarito, en el oriente del país, que fue masacrado por el mismo sujeto histórico revolucionario; al abogado invidente Juan Carlos González Leyva o a la madre de los hermanos Sigler Amaya? Porque frente al dilema, la elección de la policía está definida en su monograma. No obstante, el conflicto está presente, en tanto la policía debe evitar su desmoralización si tolera la delincuencia de tintes "revolucionarios". Por esa razón, acudieron al llamado de las víctimas nocturnas del 1 de diciembre, para escenificar el triste espectáculo de complicidad con el policía-delincuente que participó activamente del acto de repudio, y de esposar y detener a las víctimas-ciudadanas por un escándalo que no produjeron y trataron de evitar. Es su versión concreta de proteger la diferencia. La revolución no tolera al ciudadano El dilema es candente. La revolución no tolera al ciudadano. El ciudadano se define por unos derechos y por una conciencia propia y autónoma. El pueblo consustancial a la revolución se desintegra en una multiplicidad de actores, entre los que viene destacándose ese ciudadano que habla, critica, expresa y organiza sus criterios en una diversidad de proyectos y propuestas. Lo mejor de todo es que lo hace decente y pacíficamente: sin bulla, ruido o desorden civil. ¿Cómo resolverá la policía su dilema ante esta nueva realidad? ¿Protegerá a la delincuencia política que, como toda delincuencia, se sale de la ley, desconoce las instituciones, estabiliza el desorden que necesita la delincuencia común y desintegra al Estado? ¿O protegerá por el contrario al ciudadano, que puede ser su aliado en el combate contra la delincuencia común, que le interesa la estabilidad y paz ciudadana y es enemiga del desorden y la violencia ilegítima? Al presente, la respuesta está clara. Para la policía hay una delincuencia ilegítima, que es la del vulgar ladrón y asesino, y hay una delincuencia legítima, que es la de los que defienden la llamada revolución, fuese cual fuere el medio que utilicen para defenderla. Y en el estado actual de cosas, parece imposible que la policía comprenda que el ciudadano no es exactamente el enemigo. |
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