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La Opinión

ORGANO OFICIAL DE LA
COORDINADORA SOCIAL DEMOCRATA CUBANA

Febrero 2006

CONTENIDO DE ESTA EDICION:

 

Salió de nuevo la revista digital Consenso: Espacio de reflexión y debate del pensamiento progresista cubano

El número 1 de 2006 de nuestra revista esta ya en la Internet. Es decir la séptima edición de Consenso. Destaca en este primer número una entrevista de la nostalgia al escritor cubano Eliseo Alberto a quien Consenso quiere dar condolencias por el fallecimiento de su hermano Rapi.

 

Accion Urgente Contra la Violencia. 

 Desde hoy, un grupo de 135 cubanos, constituido en sus promotores iniciales, hemos decidido impulsar esta iniciativa ciudadana que hemos convenido en llamar 

 

Las dos caras de la Policía: ¿Es posible combatir la delincuencia común y al mismo tiempo alentar los linchamientos contra la disidencia?

 

 

Salió de nuevo la revista digital Consenso: Espacio de reflexión y debate del pensamiento progresista cubano

El número 1 de 2006 de nuestra revista esta ya en la Internet. Es decir la séptima edición de Consenso

La Habana, 16 de febrero de 2006

Nota de Prensa.

El número 1 de 2006 de nuestra revista esta ya en la Internet. Es decir la séptima edición de Consenso. Destaca en este primer número una entrevista de la nostalgia al escritor cubano Eliseo Alberto a quien Consenso quiere dar condolencias por el fallecimiento de su hermano Rapi.

Otros artículos de interés podrán leerse y de seguro Ud. comunicara a un amigo que Consenso confirma su estilo y continúa abriendo un espacio.


Consejo de Redacción

 

Editorial
http://www.consenso.org/

Cubanas y cubanos, compatriotas que viven dentro o fuera de nuestro archipiélago, se inicia el 2006, y con él, un nuevo año para todos: también para Consenso. Bienestar, democracia, paz y amor fraternal tan necesarios a este planeta, son nuestro deseo y voluntad más profundos. Intentaremos proyectar desde este espacio una chispa de luz a ese empeño.

Nacida para el acuerdo, el entendimiento y la colaboración desde lo diverso, Consenso continúa su propósito de plaza cívica abierta al diálogo, al discernimiento y la comunicación –pero también a la disensión y al contraste– desde el respeto a la diferencia y diversidad que somos. Incluso podremos llegar a no ponernos de acuerdo sobre cuestiones esenciales: sólo deberá bastar un principio universal: amor al prójimo y al mundo que hemos heredado y que tenemos el deber de mejorar para nuestros hijos.

Hemos culminado un año difícil, testigo de actos cada vez más generalizados de violencia e intimidación incorporados a tal punto al lenguaje y la cotidianeidad de nuestras vidas –y reforzado a través los medios de difusión, sistema educacional o centros de trabajo y organizaciones de masas–, al extremo de parecer parte consustancial de nuestra calidad de ser en el mundo, y por tanto, apenas visible a nuestras conciencias.

No pretendemos siquiera esbozar aquí el corolario de los problemas sociales acumulados ni las respuestas regresivas por parte de las autoridades, muchos de los cuales han sido y continuarán siendo tratados por nuestros colaboradores en busca de respuestas. Ello, sin embargo, nos lleva a una deducción simple: la concreción del futuro que pretendamos para Cuba no podrá depender ni partir del otro, sino de lo más profundo que cada cual pueda y sea capaz de ofrecer desde sí mismo, como personas, ciudadanos y ciudadanas de este país. De la integración de nuestros esfuerzos individuales resultará la Cuba que queremos: mañana recogeremos lo que sembremos hoy, como estamos recogiendo ahora lo sembrado ayer. Examinemos nuestra historia, estudiemos la historia de otros pueblos e intentemos hallar las señales que el pasado y el presente nos dan. Integremos lo positivo y evitemos repetir errores. El futuro de los pueblos no lo deciden sus gobiernos, cuyo deber primordial es servir, sino los propios pueblos, que no son una masa homogénea, sino una integración multiforme, plural y dialéctica de los individuos que los hacen.

Cumplamos con nuestros deberes y exijamos nuestros derechos. Dejemos atrás los desatinos de la adolescencia para entrar, como nación, a la etapa madura de la adultez. Mirémonos por dentro y descubramos por nosotros mismos lo que realmente queremos ser. La libertad es una condición inherente a la naturaleza humana. Nada ni nadie nos la quita a menos que lo consintamos. Pero también entraña riesgos y responsabilidades. Asumamos de una vez el riesgo y la responsabilidad de ser individuos libres. Empecemos por descubrir nuestra voz interior, y desde ahí, entreguemos nuestro don al mundo. Estamos urgidos de despertar la alegría de nuestras riquísimas y múltiples posibilidades de expresión y acción creativas, con la continuidad necesaria para articular un propio perfil de civilidad que ya se va haciendo ineludible.

Dentro de lo que parece haberse constituido como una tradición de silencio de la voz profunda, auténtica y diversa de Cuba, retomemos esa otra tradición de la que somos herederos y mostremos con eficacia nuestra complejidad y variedad tonal, con una resonancia que despierte de su letargo a los adormecidos.

La tarea es enorme, pero alentadora, y no estamos solos. Se van sumando los pueblos del mundo que se levantan para dejar escuchar su propio clamor. Observamos con optimismo los cambios en Latinoamérica y la concurrencia de gobiernos volcados al servicio de sus ciudadanos. Sería muy saludable para los pueblos dirigidos por líderes carismáticos, un equilibrio donde la voz de estos nunca enmudezca la de los pueblos a los cuales se deben.

Consenso da la bienvenida a sus lectores-colaboradores, con la certeza de una renovación posible, y constante, desde el día a día. Ustedes tienen la palabra.

El editor.

*Cuba Nuestra

 

Accion Urgente Contra la Violencia

Comunicación

 Desde hoy, un grupo de 135 cubanos, constituido en sus promotores iniciales, hemos decidido impulsar esta iniciativa ciudadana que hemos convenido en llamar ACCIÓN URGENTE CONTRA LA VIOLENCIA. 

 Estamos observando cómo la cultura de la violencia, de larga tradición en nuestro país, se viene imponiendo entre nosotros y queremos y optamos porque la cultura de la paz pase a la ofensiva.

 Esta es una iniciativa estrictamente cívica que esta llamando a la decencia que habita en todos los cubanos, y que por consiguiente no responde a criterios de organización civil, política o de derechos humanos de los muchos que existen en Cuba. Actuamos únicamente en calidad de ciudadanos preocupados por proteger a nuestros hijos, familias, ideas y entornos de la violencia circundante que vive con nosotros, a veces inadvertidamente, y que, lamentablemente, se alimenta también de las acciones, proyecciones y políticas del Estado y sus instituciones.

 Creemos que Cuba merece vivir en paz con sus vecinos y consigo misma, y que nosotros somos responsables de que esa paz se haga realidad.

 Solo estamos por tanto convocando a todos los cubanos a que apoyen con sus firmas, y promuevan, esta ACCIÓN URGENTE para constituirnos en una vigorosa corriente de ecología social y cultural por la paz, y a que hagamos nuestro el llamado de: NO A LA VIOLENCIA. Este sería un primer paso de convergencia ciudadana desde el que imaginar acciones concretas y sistemáticas que desmoralicen y arrinconen a este flagelo que nos está afectando a todos.  

 

 

Manuel Cuesta Morúa

    Un Promotor  

La habana, 13 de febrero de 2006

 

 ACCIÓN URGENTE CONTRA LA VIOLENCIA

 En los últimos años hemos estado asistiendo a un incremento de la violencia en el mundo. Cada acción violenta es seguida de una respuesta más violenta aún, en una escalada continua y cerrada que parece no tener fin. La agresión entre personas, entre grupos de individuos y entre naciones, es el denominador común que parece signar esta época. Es un retroceso en la historia de la humanidad que niega siglos de experiencia y de cultura y en cuyo transcurso se ha demostrado la nulidad de las posiciones del fanatismo y de la brutalidad. El empleo de la violencia es una de las causas cardinales de los problemas y precariedades del hombre en la actualidad.

 Cuba no escapa a este fenómeno global en que se da el enfrentamiento entre aquellos que se empeñan en imponer la violencia, y aquellos que apuestan por una vida en paz donde los conflictos y las diferencias se solucionen pacíficamente. La violencia, en cualquiera de sus formas, es una manifestación injustificada del comportamiento social y responde a actitudes despreciables y destructivas en tanto socava los cimientos de la civilización y atenta contra los derechos e integridad física y moral, tanto de los que la practican como de los que la sufren.

 Muchos ciudadanos cubanos vemos con preocupación –en un país donde no existe debate público sobre el tema– cómo la amenaza, la grosería y el insulto sustituyen la comunicación entre semejantes y al necesario respeto en nuestras relaciones. La violencia verbal y la violencia física han ganado espacio en nuestra convivencia a todos los niveles de la existencia cotidiana y deben ser erradicadas mediante acciones concretas y preventivas.

 Las enseñanzas de la historia demuestran que los logros más significativos de la humanidad están asociados a la lógica pacífica del entendimiento mutuo entre individuos, grupos y naciones. La violencia porta en sí una espiral devastadora que produce daños irreparables y conduce al peligro de alcanzar un punto de no retorno. Tiene la propiedad de solaparse, apelando a recursos engañosos que pretenden legitimar su permanencia: la violencia doméstica; la violencia desde los medios de difusión masiva y desde el lenguaje que se inculca a las nuevas generaciones; la violencia en la comunidad, en los espacios de convivencia; la violencia contra los diferentes y contra los que defienden una opinión distinta; la violencia instigada  contra otros, desde las disputas en eventos sociales, deportivos y culturales hasta los espectáculos que ofrecen los mítines de repudio, lamentablemente resucitados de ciertas páginas vergonzosas de nuestro pasado reciente y que ya creíamos superadas, y la violencia callejera que ha hecho inseguro y hostil nuestro entorno.

 Es preciso que los cubanos tomemos conciencia de la gravedad de este mal y actuemos en consecuencia. En una nación de todos, a todos corresponde asumir su cuota de responsabilidad para imprimir un giro radical en esta dirección, negándonos a toda actitud de violencia en cualquiera de sus manifestaciones. No es posible vivir en paz en una sociedad violenta. El futuro de Cuba depende de esa paz, un patrimonio común a todos.

 Es por eso que un grupo de ciudadanos, constituido en sus promotores, convoca a esta ACCION URGENTE CONTRA LA VIOLENCIA para unir nuestras sensibilidades y hacer –mediante nuestras firmas- un compromiso público contra este flagelo que amenaza con destruirnos. Este sería un paso importante a partir del cual promover la cultura de la NO VIOLENCIA en Cuba.

                                      Lista inicial de Ciudadanos Promotores

 Acción Urgente Contra la Violencia 

 

1-      Joyel García Martínez

2-      Soledad Rivas Verdecia

3-      Carlos Serpa Maceira

4-      Sergio santa Cruz de Oviedo

5-      Joven Céspedes Martí

6-      Ana Bertha Juliat Nuñez

7-      Pedro Reyes Fuentes

8-      Ana Barbina Chung

9-      Juan Cung Licea

10-   Luisa Alfonso Donet

11-   Yoine Felipe García

12-   Marcos de Miranda Rivas

13-   Maikel de Miranda Rivas

14-   Jennifer Louit

15-   Elba García

16-   Juan Carlos Bueno

17-   Ramón Verdecia Gango

18-   Dayin Acosta Acosta 

19-   Rolando Azahares Socarrás

20-   Carlos Atchenson Guzmán

21-   Olga Raquel Peña Vázquez

22-   Manuel Cuesta Morúa

23-   Jorge Olivera Castillo

24-   Rogelio Fabio Hurtado

25-   Leonardo Calvo Cárdenas

26-   Dimas C. Castellanos Martí

27-   Miriam Celaya González

28-   Héctor Julio Cedeño Negrín

29-   Osvaldo Antonio Ramírez

30-   Dayri Acosta Guevara

31-   Alcides Pérez Hernández

32-   Felicito Humberto Campañá

33-   Jorge del Río Vega

34-   Pablo Soler Amaro

35-   Frank Delgado Macías

36-   Moisés Leonardo Rodríguez

37-   Felina María Alvarez Miranda

38-   María M. Casado de León

39-   Miriam Rosales Rodríguez

40-   Lidia Marta Cortizas

41-   Juan Eugenio Leal

42-   Aurelio Bachiller Álvarez

43-   Enrique Pérez González

44-   María Elena Mir Marrero

45-   José Félix Rodríguez Rodríguez

46-   Emilio González Torres

47-   Manuel León González

48-   Lázaro González Adán

49-   Juan Ramón Ortiz Morales

50-   Francisco Juan reyes Benítez

51-   Alfredo Rafael Viñales Ricardo

52-   Héctor Pacha García ´

53-   Armando Fernández

54-   Ismael Omar Castellano

55-   Enrique Gómez

56-   William Toledo Terrero

57-   Ivette Toledo Mompó

58-   Julio Ramón Hernández

59-   Gonzalo Mompó Hernández

60-   Vicente González Lozano

61-   Olga Martínez Lozano

62-   Lourdes Milián Romero

63-   José A. Porro Sánchez

64-   María Toledo Matamoros

65-   Noemí Matamoros Torres

66-   Carlos Toledo Terrero

67-   Milagros Toledo García

68-   Milagros vera Bosh

69-   Eider Grana Toledo

70-   Magalis Hernández Hernández

71-   Aurora Colón Bravo

72-   Gregorio González Bravo

73-   María Cañizares Santos

74-   Damaris Carranza Cañizares

75-   Alejandro Báez Salas

76-   Jorge L. Ponte Leal

77-   Juan Ramón Ortiz Morales

78-   Alfredo Ayala Páez

79-   Misladis Rodríguez Cusido

80-   Flores Sotolongo Abreu

81-   Esperanza Iris Marrero Vázquez

82-   Marielena Mir Marrero

83-   Carlos Acosta Rosales

84-   Gloria M. Llópiz Prendes

85-   Marcial Torres Guisado

86-   Ismael Salazar

87-   María del Carmen Jerez Escalona

88-   Roberto Martínez Escalona

89-   Matilde Jerez Guevara 

90-   Martha Ida Horta Paso

91-   Yoandris Montoya

92-   Leonor Aldana Matos

93-   Yosvani Montoya Ávila

94-   Magalis Pareta

95-   Ariel Arzuaga Peña

96-   José Pacheco Ávila

97-   Odalis Aldala Peña

98-   Carlos Alberto Rivera Saborit

99-   Gabriel Díaz Sánchez

100-                       Osniel Díaz Sánchez

101-                       Daniel Díaz Sánchez

102-                       Angel Luis Ferreiro

103-                       Mauricio Leiva Infante

104-                       Conrado Rodríguez Suárez

105-                       Félix Rivero Cordoví

106-                       Ariel Acosta Almira

107-                       Luis Duarte Martínez

108-                       Enrique Pérez González

109-                       Ramón Echevarría Ledesma

110-                       Pedro Huirla Cabrera

111-                       Pablo Enrique Zayas

112-                       Víctor Manuel Suárez Almeida

113-                       Dioselis Blanco González

114-                       Arnalda Pino Leyva

115-                       Miguel Tejeda Tenorio

116-                       Roberto Riquelmes

117-                       Roberto Reyes Castillo

118-                       Jorge Luis Madrigal

119-                       Ofelia Astorac Obregón

120-                       Ángel Luis Ferreiro Betancourt

121-                       Yoel Elías Iglesias

122-                       Blanca Rivera Sánchez

123-                       Caridad Díaz Beltrán

124-                       María Josefa Díaz Fernández

125-                       Juan Ramón Ortiz Morales

126-                       Marilyn Lahera Fernández

127-                       Gabriel Díaz Sánchez

128-                       Regla Georgina Lombillo Quintana

129-                       Mirelle Saint-Félix Sarría

130-                       Jesús Nuñez 

131-                       Cecil Canetti Morales

132-                       Ana María Gamoneda Duke

133-                       Delfina Caridad Martínez Rodríguez

134-                       José Alberto Córdoba Durán

Juan Carlos Pérez Díaz  

 

 

El ciudadano no es el enemigo

Las dos caras de la Policía: ¿Es posible combatir la delincuencia común y al mismo tiempo alentar los linchamientos contra la disidencia?
Ciudadanos protestan contra la Policía por un desalojo. (AP)

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Un spot publicitario que solían poner en la televisión cubana describía a un niño que camina por la calle con uno de sus padres, y de pronto le suelta la mano para ir corriendo hacia un policía que, de ronda por el lugar, tiene la pose de quien está ahí para mantener la tranquilidad y la paz ciudadanas. Al acercársele, el niño, con imagen alegre, le dice: "¡policía, policía, ¿tú eres mi amigo?".

El mensaje simple y claro es: el policía no es el enemigo; por el contrario, su misión es proteger y servir, como reza el eslogan de la policía norteamericana. Ayudar a una anciana a cruzar una calle peligrosa y detener y apresar al (Encuentro en la red) delincuente que agrede y roba a un viandante o transgrede una propiedad ajena.

Hay un mensaje más subliminal en la escena, porque el niño que corre a saludar está vestido de uniforme escolar, pañoleta incluida. Ello sugiere que, el policía, a quien protege es al pueblo, expresado con candidez en ese niño educado y correcto que viene de la escuela donde se está formando para ser un futuro técnico o profesional de la revolución, o un futuro policía encargado a su vez de proteger la tranquilidad de otros niños revolucionarios.

La subliminalidad del mensaje, en este caso, es de orden estrictamente lógico: como se supone que la misión de la policía es la de mantener y preservar el orden atendiendo a la ley, resultaría raro que un spot publicitario destaque esta misión en la figura de un pequeño de uniforme escolar, cuando debería hacerlo con un niño vestido de civil, que es la expresión, en extracto, de la idea del ciudadano con protección policial.

Atendiendo, sin embargo, a la nomenclatura, el mensaje no necesita del código invisible porque la policía en Cuba, además de ser nacional, es explícitamente revolucionaria.

Pero el spot es interesante en la medida en que refleja los dilemas de la policía cubana frente a la noción del ciudadano. El niño que reafirma su amistad con el policía está no sólo reclamando la misma condición revolucionaria para ambos, expresa además la ausencia de problemas, para el policía, con la conciencia autónoma consustancial a la condición de ciudadano. A los niños, aunque la tengan, no se les reconoce autonomía de pensamiento. La edad de la inocencia es entonces algo más que la pintura bucólica y edulcorada de una misión protectora, es también la prefiguración de un conflicto con algunos de esos niños cuando crecen y quieren ser ciudadanos.

Precisamente la falta de entrenamiento cívico de la policía cubana explica por qué en boca de ella la palabra ciudadano tiene una connotación peyorativa y denuncia la presencia de un conflicto.

Dos delincuencias

Ese dilema para la policía cubana se está actualizando con fuerza en estos momentos. Lo dijo, con claridad, un alto oficial del cuerpo a las víctimas-detenidas, durante el violento acto de repudio contra miembros de la revista Consenso. Dicho oficial aclaró, con corrección, decencia y naturalidad, que su deber era proteger a los ciudadanos y también a la revolución.

Frente a la delincuencia común que socava la tranquilidad más los intereses, imagen y bienes de la revolución, la policía actúa con rapidez, determinación y convicción para preservar o restablecer el orden y la paz. No siempre lo logra, pero por razones de capacidad y eficacia.

Frente a la delincuencia política de los "revolucionarios", que ataca los intereses, bienes e integridad de los ciudadanos, la policía vacila, es morosa, mira para otro lado, cuando no se involucra para estimularla y alimentarla.

¿Por qué la policía no protegió a aquellos ciudadanos que en el centro del país fueron salvajemente golpeados por la nueva porra, al ciudadano de Palmarito, en el oriente del país, que fue masacrado por el mismo sujeto histórico revolucionario; al abogado invidente Juan Carlos González Leyva o a la madre de los hermanos Sigler Amaya?

Porque frente al dilema, la elección de la policía está definida en su monograma. No obstante, el conflicto está presente, en tanto la policía debe evitar su desmoralización si tolera la delincuencia de tintes "revolucionarios".

Por esa razón, acudieron al llamado de las víctimas nocturnas del 1 de diciembre, para escenificar el triste espectáculo de complicidad con el policía-delincuente que participó activamente del acto de repudio, y de esposar y detener a las víctimas-ciudadanas por un escándalo que no produjeron y trataron de evitar. Es su versión concreta de proteger la diferencia.

La revolución no tolera al ciudadano

El dilema es candente. La revolución no tolera al ciudadano. El ciudadano se define por unos derechos y por una conciencia propia y autónoma. El pueblo consustancial a la revolución se desintegra en una multiplicidad de actores, entre los que viene destacándose ese ciudadano que habla, critica, expresa y organiza sus criterios en una diversidad de proyectos y propuestas. Lo mejor de todo es que lo hace decente y pacíficamente: sin bulla, ruido o desorden civil.

¿Cómo resolverá la policía su dilema ante esta nueva realidad?

¿Protegerá a la delincuencia política que, como toda delincuencia, se sale de la ley, desconoce las instituciones, estabiliza el desorden que necesita la delincuencia común y desintegra al Estado?

¿O protegerá por el contrario al ciudadano, que puede ser su aliado en el combate contra la delincuencia común, que le interesa la estabilidad y paz ciudadana y es enemiga del desorden y la violencia ilegítima?

Al presente, la respuesta está clara. Para la policía hay una delincuencia ilegítima, que es la del vulgar ladrón y asesino, y hay una delincuencia legítima, que es la de los que defienden la llamada revolución, fuese cual fuere el medio que utilicen para defenderla.

Y en el estado actual de cosas, parece imposible que la policía comprenda que el ciudadano no es exactamente el enemigo.

 

       morm21@yahoo.com