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El reino de la doble
moral,por Carmelo Mesa-Lago
Articulos Prensa Internacional
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![]() Organo Oficial de la Coordinadora Social Democrata Cubana Mayo del 2004 Contenido de esta Edicion:
1 ¿Que es la Socialdemocracia ? por Byron Miguel 2 El inspector de los inspectores por Dimas Castellanos 3 Amistades peligrosas (publicado en Encuentro)por Rafael Rojas 4 Una Vision Socialdemocrata del Arco Progresista por Manuel Cuesta Morúa 5 Castro infiel (publicado en el Nacional Entrevistas)por Elizabetb Burgos
¿Que
es la Socialdemocracia? ¿QUE
ES LA SOCIALDEMOCRACIA? A
la socialdemocracia se le han atribuido muchos significados a través de su
larga historia; ha sido definida como escuela filosófica, como método científico
y hasta como una doctrina religiosa. Hoy podríamos decir que es un modo de
hacer política, es decir, de configurar las sociedades en que vivimos partiendo,
en este caso, de tres valores básicos: LIBERTAD, JUSTICIA Y SOLIDARIDAD. Para
que esta definición sea claramente comprendida es necesario precisar que
contenido tienen estos valores para la SD, y además que queremos decir cuando
hablamos de DEMOCRACIA. ¿QUE
ENTENDEMOS POR LIBERTAD? Históricamente
el concepto de libertad ha tenido dos vertientes principales: Una que llamaremos
liberal-negativa y otra que podemos denominar social-positiva. En
el primer concepto la libertad significa estar libre de coacciones, o sea
el individuo se niega a permitir la intromisión del estado,
instituciones u otros individuos en sus asuntos. Dentro de esta definición el
Estado sólo debe preocuparse por defender la libertad individual; su
intervención para realizar cualquier proyecto social por meritorio que sea, es
siempre visto como una intromisión y negación de la libertad del individuo. Es
indiscutible que este concepto resulta básico para la democracia, pero al
mantenerse ajeno a las desigualdades sociales y económicas que engendra, incide
negativamente en ese proceso democrático al que indiscutiblemente ha
contribuido. La
otra vertiente, que hemos llamado social-positiva, contempla la libertad como
ser libre para; es decir percibe la libertad como posibilidad de hacer y
decidir. Define al hombre como un ser esencialmente social y es a través de la
sociedad que ha de ir conquistando su libertad. Ambas
libertades son igualmente necesarias. Es preciso eliminar coacciones e
intromisiones, pero también hay que incrementar el número, diversidad, calidad
y probabilidad de las opciones para todos los miembros de la sociedad. La
libertad para los socialdemocratas -
Es poder desarrollar una personalidad propia y participar plenamente en la
sociedad, la economía y la política. -
Es libertad para cada individuo y en especial para aquellos que mantienen
opiniones contrarias. -
Es no estar sujetos a dependencias degradantes, necesidades y temores. -
Es libertad para todos, no el privilegio de unos pocos. Por
otra parte debemos recordar que las amenazas contra la libertad individual no
solamente vienen de un Estado excesivamente poderoso, sino también de un poder
privado sin control, de la propiedad irrestricta de los medios de producción y
del capital financiero. La
pobreza pone más obstáculos y menoscaba más la libertad individual que el
Estado. ¿QUE
ENTENDEMOS POR JUSTICIA? Justicia
significa igualdad de todos ante la ley e igualdad de oportunidades. La
meta en este caso es alcanzar una sociedad sin privilegios de clase, raza, sexo
o religión, en la que todos tengan acceso a una formación que garantice
un punto de partida sin desventajas y puedan obtener la recompensa que su
dedicación y esfuerzo les otorgue. La
diversidad de las personas hace que se aprovechen de modo diferente las mismas
oportunidades; de ahí que esta igualdad no signifique uniformidad, sino más
margen de desarrollo para las capacidades individuales. Hay
que destacar que la igualdad de oportunidades, para que sea efectiva, implica el
deber del Estado de eliminar las dificultades que por razón de sexo, raza,
origen social, condición económica, lugar de residencia, etc. sufren
determinados grupos, a los que se debe ayudar a superar de modo directo
cualquier situación de desventaja. La
SD pone más énfasis en la igualdad que otras corrientes políticas, pero la
igualdad de condiciones materiales no es su objetivo último porque su
pensamiento no es materialista. La igualdad que se busca es una igualdad de
poder; la igualdad de participación en las fuerzas creativas de la sociedad. En
realidad el pueblo no se preocupa tanto de la igualdad en los ingresos como de
su capacidad de influir en la asociación económica en que se gana la vida o en
los asuntos públicos. ¿QUE
ENTENDEMOS POR SOLIDARIDAD? Solidaridad
es la voluntad de trabajar colectivamente para conquistar libertad y justicia
para todos. En
un mundo donde los individuos son cada vez más interdependientes se hace
necesario la ayuda mutua y el sentirnos responsables de los demás. La
solidaridad debe ser voluntaria y no ha de estar limitada al entorno nacional o
generacional. Todo ser humano, dondequiera que se halle debe ser objeto de
nuestra solidaridad, lo mismo ocurre con las generaciones futuras de las cuales
también tenemos que sentirnos responsables. Es
importante aclarar que la SD considera que estos valores tienen igual jerarquía,
es decir, no se puede sacrificar uno para que prevalezca otro; esto implica que
no puede darse una prioridad absoluta a la libertad ya que esto generaría
grandes desigualdades, tampoco podría menoscabarse la libertad con el pretexto
de una presunta igualdad. ¿QUE
ENTENDEMOS POR DEMOCRACIA? Hoy
el término democracia es altamente valorado, se le reconoce como el sistema de
gobierno ideal para realizar las aspiraciones individuales y colectivas del ser
humano, pero su significado ha sido sometido a debate desde Aristóteles a
nuestros días. Vamos a dar pues una definición de trabajo, muy simple, y añadirle
elementos que creemos imprescindibles para su adecuada comprensión. Consideramos
a la democracia como un sistema de gobierno en el que los miembros de la
comunidad pueden y tienen el derecho a participar en la toma de decisiones que
afectan a todos. Por
lo tanto: Todos
los ciudadanos deben tener igual acceso a la información sobre las diferentes
alternativas políticas. El
sistema debe proveer los medios adecuados para votar con entera libertad y hacer
que el voto cuente igual para todos. Hay
que garantizar la competencia política procurando que halla una verdadera
igualdad de oportunidades para los candidatos, sin que el poder económico
imponga decisiones electorales a través de manipulaciones directas o indirectas
como la compra de votos, propaganda masiva etc. Es
necesario establecer mecanismos de control sobre los representantes elegidos de
modo que éstos sean responsables de su gestión ante los electores y sobre todo
hacer factible la discusión y hasta la impugnación del trabajo de esos
funcionarios. Es
primordial proteger el derecho de las minorías. Hay
que procurar que el pueblo obtenga los medios necesarios para establecer libre y
regularmente un razonable control de la agenda política. Con
lo expuesto anteriormente queda claro que la SD no cree en una democracia que se
limite a elegir representantes cada cierto tiempo, porque la democracia es eso y
mucho más. ECONOMIA Y
SOCIALDEMOCRACIA La
Economía se ocupa de la manera en que los hombres y las sociedades, con
limitados recursos, deciden ¿qué producir?, ¿cómo hacerlo? y
¿para quién?. La
Economía tiene que resolver tres problemas fundamentales: 1-
Qué cantidad y variedad de bienes y servicios habrán de producirse. 2-
Cómo se han de emplear los recursos disponibles para obtener dichos
bienes. 3-
Para quién estarán destinados estos bienes, o sea cómo se va a
distribuir la renta nacional entre los diferentes individuos y clases. Las
respuestas que se dan a estos problemas pueden determinar dos sistemas extremos: a)
La Economía Centralizada Estatal. b)
La Economía de Mercado. En
el primer caso es el gobierno el que decide qué va a producirse, cómo
y para quién. Todo está centralmente planificado. La
economía centralizada ha sido un rotundo fracaso, plenamente demostrado con la
desaparición del bloque comunista de Europa del este. En
el segundo caso se supone que existe una competencia perfecta de oferta y
demanda sin intervención del Estado. Ocurre que, (citando a Adam Smith) "Todo
individuo procura emplear su capital de forma que le produzca el mayor valor
posible. Al hacerlo así, generalmente ni trata de favorecer el interés público
ni sabe en cuanto lo favorece; lo único que busca es su propia seguridad, su
propio beneficio. Y en ello está conducido por «una mano invisible» que le
lleva a servir un fin que no estaba en sus intenciones. Al buscar su propio
interés, el particular muchas veces favorece el de la sociedad mucho más
eficazmente que si lo hiciese a propósito." La
obra de Adam Smith ha sido y sigue siendo inspiración para los conservadores y
los neoliberales que ven en el Mercado la fuente
de toda bonanza económica. Sin
embargo este gigante tiene los pies de barro. La competencia perfecta no existe;
las empresas, por ejemplo, no saben cuando los intereses del consumidor van a
cambiar, de ahí que puedan producir un exceso de algunos bienes mientras
escasean otros. Pero las dificultades más serias de la competencia perfecta
provienen de los monopolios, ya que estos originan precios desventajosos y
distribuciones incorrectas y costosas de los recursos disponibles. El
Mercado es además un mecanismo socialmente ciego con una notable miopía económica: -
actúa en el presente sin preocuparse de las necesidades futuras. -
sus objetivos no son una política de pleno empleo, la estabilidad de la moneda
o la fijación de un salario mínimo. -
sólo atiende a las necesidades individuales sin preocuparse de los servicios de
utilidad social. -
es incapaz de proveer la infraestructura necesaria (carreteras, puertos,
escuelas) para lograr un desarrollo económico sostenido. -
nada hace por evitar los desequilibrios regionales que provoca y aveces estimula. -
crea y destruye constantemente sin importarle el valor del medio ambiente. En
realidad lo que hoy se llama injustificadamente Economía de Mercado es una
Economía Mixta en las que el gobierno y el sector privado juegan un papel
fundamental resolviendo los problemas del qué, cómo y para
quién antes citados. La
mayoría de los gobiernos tienen que intervenir directamente en la actividad
económica, con la fijación de salarios mínimos y leyes antimonopolios para
mantener una saludable competencia, establecen límites en los precios, crean
normas de planificación urbana, instituyen servicios de asistencia social,
dictan regulaciones tributarias para influir en el mercado, etc. Hay
además algo que es preciso enfatizar, y es que frecuentemente se ha querido
identificar la Economía de Mercado con Democracia y Capitalismo. La asociación
con la democracia es enteramente gratuita, sólo basta recordar que los regímenes
de Pinochet, Trujillo y Batista han sido dictaduras con Economía de Mercado. La
identificación con el capitalismo tampoco tiene fundamento, pues la libertad
para que la oferta proporcione diferentes opciones a una demanda que pueda
elegir libremente, (que es la esencia de la Economía de Mercado) no está
sujeta a una forma determinada de posesión de los bienes de producción, es
decir, en la libre competencia pueden participar empresas cooperativas,
autogestadas, cogestadas y hasta empresas estatales. El
Mercado en una Economía Mixta es el sistema más eficiente que se conoce para
la asignación de recursos y generar riquezas. Este reconocimiento no se debe al
reciente colapso del comunismo y su economía planificada, ya en 1930 el
economista socialdemócrata alemán Eduard Heimann escribía: "El mercado
es la esencia de la economía moderna destruirlo significaría saltar a la
nada.... El mercado y el capitalismo no son una misma cosa. Así como no se
puede culpar al terreno cuando, por no haberse intervenido, la maleza ahoga el
cultivo, tampoco se puede responsabilizar al principio del mercado porque el
capitalismo sofoca a un mercado abandonado a sí mismo. Los socialdemócratas no
podemos quedarnos esperando a que una «mano invisible» establezca la libertad,
la justicia y la solidaridad para todos, pues los resultados serían seguramente
invisibles; tampoco queremos ver esos principios manipulados y mutilados por una
burocracia incapaz de generar riqueza. Creemos
en la libre competencia; mientras más, mejor. En
cuanto a la intervención del Estado; ni máxima, ni mínima: la necesaria. EDUCACION,
CULTURA Y SOCIALDEMOCRACIA La
educación y la enseñanza tienen como objetivo desarrollar con entera libertad
las aptitudes y capacidades de todos los ciudadanos. En la práctica esto se
traduce en la obligación que tiene el Estado de proporcionar una enseñanza
adecuada y gratuita a todos los niveles. Al
precisar el contenido que tiene la Justicia para la SD, decíamos que era
necesario proporcionar una formación que suprimiera las desventajas de partida,
de tal manera que cada uno pudiera cosechar el fruto de su propio esfuerzo. La
influencia que el Estado tiene necesariamente que ejercer en el proceso
educativo, no debe emplearse para establecer dogmas, criterios o
interpretaciones "oficiales" que tengan que aprenderse y defenderse
obligatoriamente. Tampoco tratará de promover una forzada uniformidad, todo lo
contrario, la igualdad de oportunidades significa libertad para desarrollar
plenamente la creatividad y originalidad individual.. Vivimos
en una época de rápidos cambios y de un enorme avance en las ciencias que
algunos han dado en llamar la Revolución Tecnológica. Las telecomunicaciones,
las computadoras, la ingeniería genética, etc.; todo este caudal de progreso
científico e innovación técnica es un reto, pues además de la necesidad que
hay de aprenderlo y utilizarlo económicamente, es preciso asimismo enmarcarlo
ética y socialmente, es por ello que debemos dar igual importancia a las
ciencias sociales y humanas en el proceso educativo; es preciso encauzar esta
revolución técnica para que aumente no sólo la producción de bienes de
consumo, sino también la calidad de vida. Frecuentemente
el término cultura se asocia con el disfrute que una selecta minoría
experimenta a través de estudios, espectáculos, exposiciones, propiedad, etc.
de cosas buenas y hermosas; pero la cultura es mucho más que eso, tiene un
mayor alcance y es para todos; debe manifestarse además en el transcurso de la
vida diaria, sobre todo en el cultivo de nuestras relaciones con las demás
personas y el medio ambiente. Es
de suma importancia integrar armónicamente la cultura, la educación, el
deporte y el tiempo libre para que contribuyan a una mejor calidad de vida. El
arte, esa capacidad que tiene el hombre para destacar una idea con valores
enteramente nuevos, debe tenerse como una actividad necesaria si deseamos una
vida humanamente digna. No queremos limitarnos a la mera existencia de un grupo
de consumidores de arte más o menos cultivados o expertos, nuestra meta es que
cada cual explore y desarrolle su propia capacidad creativa. Es preciso promover
y estimular el trabajo artístico sin que éste sea encauzado por ninguna
orientación o censura oficial. El
deporte se justifica por ese instintivo quehacer humano de movimiento, juego y
competencia; pero también tiene un papel importantísimo para la formación de
los jóvenes en la disciplina, el trabajo en equipo y la solidaridad. No creemos
que deba permitirse su incontrolada explotación por parte de intereses
particulares, ni que se convierta en medio de propaganda para un gobierno
dictatorial en dificultades. Hemos
tratado de dar una respuesta a la pregunta de ¿Qué es la Socialdemocracia?,
pero la SD es algo que afortunadamente ha estado en evolución, por ello resulta
necesario conocer cual es el actual contenido del término, y nada lo define
mejor que la Declaración de París del XXI Congreso de la Internacional
Socialista que a continuación transcribimos.
También se dice que de 5.971 auditorías realizadas en 2003 en "el 36% de los casos la situación encontrada mereció calificación de Mal o Deficiente", entre las que se encuentran 47 empresas en perfeccionamiento. Estos ejemplos y otros que ocurren a diario en cualquier ámbito de la economía nacional indican que algo anda muy mal y que la corrupción no parece ser una consecuencia exclusiva del capitalismo y de las políticas neoliberales, sino que las mismas están emparentadas con las necesidades irresueltas de los pueblos. Por ello, sin desestimar las "batallas" y otras gestiones realizadas, se impone un análisis integral que sobrepase la "confirmación del origen o destino de los productos o las insuficiencias del sistema de auditorías". Un mal tan generalizado y tan resistente a las interminables "batallas", invita a una reflexión más profunda y participativa. El hecho de que en Cuba la propiedad estatal es casi absoluta; que nadie puede vivir de los insuficientes ingresos frutos del trabajo —el salario promedio no rebasa los diez dólares al mes—; que los ciudadanos están inmovilizados por prohibiciones legales en materia de derechos económicos, lo cual impide la realización personal y social, así como el aprovechamiento del potencial técnico y cultural de los cubanos, es lógico que la opción popular mayoritaria sea la de "escapar", término también eufemístico que significa sobrevivir por cualquier vía. "Una gigantesca y eficiente red de productos y servicios, al margen de la ley —escribí en un artículo hace unos tres años—, funciona a lo largo y ancho del territorio cubano. La oferta de artículos originales o adulterados abarca, desde una aguja de coser hasta un detective privado; desde una linda caribeña hasta una consulta astrológica, desde una reparación de calzado hasta la construcción de mansiones; desde la prensa hasta un documento oficial". A falta de locales propios, la red emplea los del Estado, donde comercializan o prestan sus servicios, lo que originó el vocablo "Estaticular"; es decir, gastos del "Estado" y utilidades del "particular". La fuente principal de abastecimiento es el robo, con la consiguiente corrupción. Los verbos "escapar", "luchar" y "resolver"designan acciones para adquirir lo necesario "adicional". Situación agravada por las diferencias sociales que ha introducido la dolarización. Lo más peligroso de este fenómeno es su duración en el tiempo y el efecto dañino sobre la moral. Como conjunto de normas que se acatan o transgreden, en dependencia de fines e intereses, en el caso de Cuba las conductas al margen de la ley se han convertido en normas aceptadas socialmente y están permeando la conducta de las mayorías. Eso explica que los auditores —también cubanos— necesiten de otros auditores e inspectores que los controlen, anormalidad que conduce a una incontrolable espiral, porque en la Isla muy pocos están exentos de las necesidades primarias que emanan de la obsolescencia del sistema. Hasta que se reconozca esa realidad y se acometan las transformaciones correspondientes, las "irregularidades" sobrevivirán a las batallas, los ejércitos y las flamantes instituciones creadas para combatirlas.
Una Vision Socialdemocrata del Arco Progresista Manuel
Cuesta Morúa
Informe a la Nación Una visión socialdemócrata
IntroducciónEl Arco Progresista retoma una tradición hecha práctica primero por la Corriente Socialista Democrática Cubana y más tarde por la Mesa de Reflexión de la Oposición Moderada para ofrecer su visión sobre los acontecimientos, tendencias y perspectivas de Cuba. En este caso del año 2003.
Por medio de este ejercicio político obligado el Arco Progresista hace una parada reflexiva para tratar de mirar con objetividad lo que ha ocurrido, entender por qué los hechos se han sucedido de tal o más cual modo, cuál es su lugar en la sucesión de contingencias sociales y políticas y qué se puede y debe hacer para mejorar y cambiar la trayectoria de la sociedad. Para este informe se han elegido cuatro escenarios fundamentales: político, económico, social e internacional; porque ellos son los que más dinámicamente deciden la vida de un país. Los otros trabajan en el mediano y largo plazos.
La que ofreceremos es una visión socialdemócrata institucionalizada, consensuada por muchas opiniones a lo largo y ancho de Cuba. Por otra parte es una visión crítica, comprometida con valores; parcial pero quiere ser objetiva. Por mucho que intentemos acercarnos a la realidad, nuestra lente específica ofrece sus propios contrastes y matices. Intentamos satisfacer a todos los cubanos y no cubanos que nos lean.
Muchas de nuestras valoraciones son resultado del análisis lógico, de la observación permanente de la sociedad cubana en todos sus extremos y regiones y del apego riguroso al debate público y con el público. Por estas razones nuestro informe se conoce 20 días después de iniciado el año, teniendo en cuenta que manejamos únicamente cifras oficialmente reconocidas. En este caso el secreto de Estado es una protección frente al Estado.
ESCENARIO GENERALEl escenario general sobre el que proyectamos nuestros análisis es el siguiente:
Cuba no expresa un modelo concreto de sociedad por el que pueda ser analizada porque no existe un modelo político ni social ni económico que permita contrastar los hechos con las pautas. No hay tampoco un suelo ideológico que posibilite mirar los rumbos que pretende seguir el país. La sultanización del Estado es la única realidad política tangible. Por esas razones cuando nos referimos a la sociedad cubana no se puede saber de qué tipo de sociedad estamos hablando. Sin embargo, esa misma realidad nos permite una mirada desnuda del país sin las coartadas de lo que la sociedad o el Estado piensan de sí mismos. Lo que nos permitirá revelar, en un análisis más sosegado, la ausencia, no de proyecto estratégico para mantener el poder sino de proyecto estratégico para echar adelante el país: lo más grave que nos puede suceder como nación.
ESCENARIO POLÍTICOEn este año, el escenario político se simplifica sobre un escenario social más complejo y sutil. El gobierno se refresca políticamente a través de la llamada Batalla de Ideas. Está logrando con ella reconcentrar a la elite política en torno al concepto de “revolución”, ofreciendo los temas centrales de esta Batalla como la agenda política prioritaria y visible para movilizar a las masas. Una agenda política que concentra tanto en la esfera palaciega como a decisiones guerrilleras la discusión más urgente sobre las estrategias de futuro, qué hacer frente a cada contingencia, cuál debe ser la naturaleza del Estado, cuál será la sucesión política y cómo afrontar el cambio generacional dentro del Partido Comunista y del Estado. Ello refleja el retorno claro a la desinstitucionalización de las decisiones fundamentales del Estado tal y como era en los inicios mismos de la revolución, lo que contrasta con la aparente institucionalización de los poderes públicos y una mayor visibilidad de las asambleas del poder popular a todos los niveles. En el 2003 se refuerza el monopolio que ejerce el gobierno sobre la agenda política básica y los temas a definir en esa misma agenda.
La vuelta al inmovilismo político reciclado con nuevas caras era evidente con la tribunización de la política iniciada con la saga de Elián del año 2000. Esta tribunización de la política ofrece, como técnica, el dispositivo necesario para dar vías de acceso a un discurso “revolucionario” que no encontraba ni medios ni temas, y colocar a un lado el papel de las instituciones. Este dispositivo está afinado a inicios del 2003 con el ”poder del pueblo” en las tribunas abiertas semanales y el “poder del discurso de las elites” en las mesas redondas. Lo importante de estos dispositivos no está en su eficacia o credibilidad, sino en la no voluntad del Estado para abrirse a otros escenarios y temas de discusión. En este sentido el Estado tiene una voluntad regresiva, no democratizadora; incluso de sus propias instituciones. La no realización del congreso del Partido Comunista es el ejemplo claro de congelamiento del debate general.
Este escenario simplificado se produjo en un contexto aparentemente más flexible en que el Estado manifestaba al mismo tiempo un deseo de inserción internacional –los pasos hacia el Acuerdo de Cotonou son el ejemplo– que tuvo su reflejo interno en una mayor porosidad de la sociedad y en una inestable tolerancia de la disidencia y oposición políticas y de las actividades de derechos humanos. En este contexto se despierta la tentación de acelerar la democratización del Estado desde la naciente sociedad civil; tentación alimentada por la idea de que como el régimen “necesitaba” desesperadamente al mundo “no tenía” otra opción que adaptarse velozmente a las corrientes democratizadoras. Lectura simple que subestimó la capacidad y el tipo posible de respuesta política del gobierno y sobrestimó la capacidad democratizadora de la naciente sociedad civil.
Esta tensión fue mal resuelta y negativamente. El gobierno reprimió, como pocas veces en su historia y como pocas veces en la historia de Cuba, a la oposición pacífica: encarceló injustamente a 75 luchadores pro democracia y los condenó a largas y severas penas. Más tarde condenó y ejecutó sumariamente a tres personas que secuestraron una embarcación con el fin de llegar a los Estados Unidos.
Políticamente se pospone por tanto la posibilidad de crear las condiciones necesarias para un diálogo político de mediano plazo, se refuerzan el autismo del Estado y sus mecanismos de represión, se debilita la plataforma de derechos humanos y se acrecienta la violación de ellos, se reducen los espacios alternativos de concertación de las propuestas políticas y se hacen difíciles los escenarios para abrir alternativas. A nuestro juicio, la opción maximalista de cambio democrático, en su precocidad política, facilitó sin quererlo el regreso del totalitarismo político sobre los espacios sociales.
En el 2003 se congela, como resultado, la tendencia hacia la modernización política del Estado en favor de su tendencia policíaca. En un sentido riguroso, Cuba ha dejado de ser desde hace tiempo un Estado republicano que fundamente sus decisiones en la voluntad de sus ciudadanos para adoptar la estructura de las sociedades teocráticas donde la voluntad del pueblo está limitada por la constitución. A la falta de sentido estratégico se suma la imposibilidad de confrontar estrategias diversas en un marco constitucional. Un camino peligroso para la existencia de Cuba como Estado político.
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