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El reino de la doble
moral,por Carmelo Mesa-Lago
Articulos Prensa Internacional
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En esta entrega: Respuesta de la Coordinadora Social Democrata Cubana a la Sociedad Economica de amigos del Pais. Los Socialdemocratas Rusos en la Encrucijada
[En el verano de 1993, la Sociedad Económica de Amigos del País (SEAP), una institución no lucrativa dedicada al estudio de la economía cubana, con sede en Londres, sometió un cuestionario a distintas organizaciones políticas cubanas. A continuación las respuestas enviadas por la Coordinadora.]
Tópicos Generales: SEAP: ¿Cuál es el elemento más importante en la transformación de la economía cubana? CSDC: El factor humano va a ser decisivo. Asumimos que, dada una coyuntura de transición y que dado que las características estructurales de la economía cubana (país pobre en recursos naturales, prácticamente monoproductor, con difícil acceso a fuentes de capital) no van a cambiar de inmediato, el factor humano va a ser decisivo. Entendemos por esto dos cosas. El país cuenta con mano de obra altamente calificada, así como con profesionales y técnicos acostumbrados a lidiar con cuestiones de tecnología avanzada. Segundo, existe suficiente capacidad gerencial, empresarial y administrativa para enfrentar el problema de la producción y comenzar a crear riqueza. El reto estará en cómo establecer la cooperación y la concertación entre los distintos componentes del factor humano, dentro y fuera de Cuba, para echar a andar el país. En otras palabras, qué contrato social vamos a establecer para lograr y premiar el mejor esfuerzo de cada uno. Como social demócratas creemos que una fórmula que combine la iniciativa y propiedad individuales privadas con la solidaridad y la participación promocionadas por el estado es la más efectiva. SEAP: Se habla de Suecia y de Hong Kong como modelos; ¿cuál de estos dos debería seguir el gobierno en la futura economía cubana? CSDC: No creemos en sistemas económicos absolutamente puros. El mercado, tal cual se concibe como modelo formal, no existe en ninguna parte. En todas partes se interfiere con el mercado, por parte de actores públicos y privados, internacionales y nacionales. Creemos en la necesidad de una economía mixta, con todo lo que esto implica en modos de producción, sistemas de distribución, mecanismos de tributación, no sólo durante la transición sino más allá, pues es lo que existe en todas partes, inclusive en los países capitalistas más avanzados. Este esquema no es concebible sin el estado. Para que pueda existir el mercado tiene que existir una infraestructura jurídica que haga cumplir los contratos, proteja la propiedad, castigue al embaucador y haga válido y real todo el entramaje legal que presupone un sistema de producción e intercambio moderno. Con respecto a los nuevos países industrializados del sureste asiático (NICs), no debemos olvidar el papel del estado, por una parte, y ciertas políticas redistributivas, incluyendo reforma agraria y educación univeral gratuíta, concretamente en Taiwan y en Corea del Sur, llevadas a cabo antes del despegue económico de esos países. SEAP: Muchos piensan que es difícil llevar a cabo profundas transformaciones económicas dentro de un sistema democrático. Otros piensan que la transformación económica y la transformación política van juntas. ¿Cuál es su visión? CSDC: Se malentiende con frecuencia la relación entre democracia y desarrollo; a veces se mira a la democracia como algo reñido con el desarrollo. Es cierto que, en los países que se industrializaron primero, la política fue un poco a la zaga de la economía y que primero se creó la riqueza y después se contempló cómo distribuirla mejor. Pero la profecía marxista sobre el capitalismo dejó de cumplirse por la capacidad que tuvo éste de democratizarse. Dada la insistencia de las capas menos pudientes, organizadas políticamente, en que se adoptaran esquemas de seguridad social y legislación laboral modernos, y se modificaron los esquemas manchesterianos originales. Ahí terminó el capitalismo "puro", que algunos llaman "salvaje" al que algunos neo-liberales quisieran regresar. Es un capitalismo de pizarrón y de ecuaciones que no existe en ninguna parte hoy día. Aunque el proceso de la democratización del capitalismo puede haber afectado inicialmente las tasas de crecimiento y acumulación, a la larga, se garantizó la paz social y se amplió el mercado al mejorarse las oportunidades de consumo y ahorro para todos. Respecto a América Latina, se cita con frecuencia la irresponsabilidad económica de líderes populistas electos democráticamente durante los sesenta y setenta. Pero, en los ochenta y los noventa, se ha demostrado que la clase política latinoamericana ha entendido ciertas lecciones básicas de economía. Líderes electos democráticamente han sabido administrar la austeridad. Se menciona a Chile y a Brasil como ejemplos de gestión autoritaria exitosa, pero se tiende a ignorar los resultados desastrosos de la gestión económica de la mayor parte de la dictaduras militares suramericanas durante el período del autoritarismo burocrático (1971-1987). En resumen, ni las juntas militares ni el socialismo real, a pesar de todo el poder que acumularon, han sido capaces de crear riqueza y prosperidad. A largo plazo, la dictadura-- política, económica o ambas --fomenta la irresponsabilidad de las políticas públicas, crea monopolios, y termina teniendo un alto costo económico, político y social. Una conducción económica responsable no depende de un equipo gubernamental competente aislado de la sociedad sino de su capacidad en llegar a acuerdos con interlocutores válidos, incluyendo no sólo las autoridades monetarias internacionales sino también el resto de los actores económicos nacionales, para concertar políticas monetarias, fiscales, y de producción que aseguren la prosperidad. Sólo la democracia brinda la oportunidad de crear consenso efectivo y de reconciliar la necesidad de una conducción económica responsable con una implementación eficaz.
Comercio Exterior: SEAP: ¿Qué piensa de la inversión extranjera? CSDC: No mitificamos la inversión extranjera; se trata de un componente necesario más. Por un lado está el interés de los inversionistas en lograr altos rendimientos; por otro el interés nacional de encaminar inversiones a donde más necesarias sean. Es aquí donde hace falta una política de estado, basada en un amplio consenso, para reconciliar estos dos intereses que no son necesariamente antagónicos. Cualquier régimen de regulación de la inversión extranjera debe ser extremadamente práctico y estar inspirado por el deseo de maximizar empleo, producción, y participación nacional en este modo de acumulación de riqueza. SEAP: ¿Favorece el libre comercio o piensa que el gobierno debe proteger o subsidiar ciertos sectores? CSDC: Inicialmente, debido al desajuste del período de transición habrá que poner en vigor un régimen arancelario que proteja a los productores nacionales para facilitar la reactivación económica y abaratar los precios de los productos de primera necesidad. El libre comercio determina la productividad de las empresas y su viabilidad económica. Pero sería iluso, en medio de una difícil transición de regímenes político y económico, y en un mundo repleto de acuerdos de mercado, abrir completamente la economía. SEAP: ¿Debe Cuba participar en un tratado de libre comercio? CSDC: En un futuro inmediato, un factor que va a ahondar o a estrechar las diferencias entre los que tienen y los que no será el de estar integrado a un acuerdo regional de libre comercio. El estar integrado a acuerdos de libre comercio debe ser una muy alta prioridad de la política económica exterior cubana. SEAP: ¿Debe Cuba pagar o negociar la deuda externa contraída por el gobierno a partir de 1959? CSDC: Existen dos deudas externas: la contratada con países occidentales y la relativa al antiguo campo socialista. Esta última debe ser analizada para depurar créditos concedidos con marcado carácter político (compras militares, por ejemplo) ya que éstos rebasan el concepto de obligación comercial y eran más bien inversiones políticas del bloque socialista. Pero, Cuba debe negociar responsablemente su deuda externa. Esto lo recomendamos por varios motivos, incluyendo la necesidad de evitar acciones legales que puedan paralizar o poner en peligro la producción y la comercialización de productos cubanos por motivos vinculados a reclamaciones presentadas a arbitraje internacional. Ya hay bastante experiencia acumulada que sugiere que es posible renegociar, grandemente reducir a través de varios mecanismos, y finalmente resolver el problema de la deuda externa. SEAP: ¿Qué tipo de tasa de cambio debe existir en Cuba? CSDC: Cuba debe ir a una tasa de cambio flotante que le permita medir su productividad real con respecto a la de otros países, y de esa manera no malgastar el esfuerzo productivo nacional. Las tasas múltiples se prestan a abuso e irresponsabilidad, sólo caben en circunstancias excepcionales y no son justificables sino por una corta duración.
Reformas Institucionales: SEAP: ¿Debe Cuba adoptar una economía de mercado? CSDC: Cuba debe marchar irreversible pero gradualmente hacia una economía dinamizada por las relaciones de mercado. Después de cuatro décadas de planificación centralizada el país necesita un tiempo de adaptación no para reinventar el socialismo o un nuevo sistema económico, sino para poner algunas cosas en su lugar de forma ordenada, con el consentimiento y respaldo de la mayoría, y sin deslegitimizar el esfuerzo. Cuba necesita una transición gradual hacia el mercado, paralela pero no exclusivamente dentro de un esquema de privatización que es sólo uno de los mecanismos disponibles a los gestores de dicha transición. SEAP: ¿Qué sistema de precios deberá prevalecer? CSDC: Ausente un sistema en que los precios estén determinados por una dialéctica más o menos autónoma de consumo (demanda) y producción (oferta), el esfuerzo ecónomico de la sociedad está condenado a malgastarse. Es inmoral e irresponsable el ignorar la ley del valor y la función indicativa de los precios. Creemos que en una primera etapa de la transición los precios de ciertos artículos de primera necesidad, por ejemplo los que han estado incluídos en la libreta de racionamiento (que debe ser eliminada de inmediato), deben de estar regulados. Sin embargo, desde el comienzo de la transición, los artículos suntuarios y los de consumo no indispensables deben estar en el mercado a precios completamente libres. SEAP: ¿Debe Cuba proceder rápida o lentamente? CSDC: Uno de los lastres en cualquier proceso de cambio es la incertidumbre. De manera que Cuba debe proceder con una determinación cautelosa, de acuerdo con las circunstancias que se presenten; se podrá avanzar más rápidamente en algunos sectores que en otros. Hemos seguido con gran interés el proceso de cambio en los antiguos países socialistas. Y es realmente irónico que, gracias en gran parte a una política de cambio brusco instigada por un economista de Harvard, el Dr. Jeffery Sachs, el pueblo polaco le haya retirado su confianza política al sistema de mercado, al menos temporalmente. Dicha política realizó una hazaña: que un pueblo fundamentalmente católico y anti-soviético haya electo a un partido comunista por una mayoría del voto popular en unos comicios absolutamente inobjetables. SEAP: ¿Qué debe hacerse con respecto a la eficacia de las empresas? CSDC: hoy día, en Cuba, no es técnicamente posible decir cuáles empresas son rentables dado que no ha habido contabilidad de costos ni precios libres. La eficiencia de las empresas se sabrá una vez que estén en su lugar los fundamentos de un sistema de mercado. Una vez que el sistema de precios esté funcionando las empresas deficitarias tendrán que cerrar o racionalizar su producción y hacerse competitivas. De manera que es riesgoso pensar que se sabe esto de antemano y que se puede aplicar una política sin darle a las empresas una oportunidad de demostrar si hay compradores para su producción. Por último, en todos los países del mundo existen empresas deficitarias, dentro y fuera del sector público, que se mantienen por criterios políticos. Estos casos, fácilmente identificables dada la ley de organización de las empresas estatales vigente actualmente en Cuba, deben ser analizados por separado. SEAP: ¿Cómo visualiza la privatización? CSDC: Todos los sectores de la economía deben ser privatizados o, al menos, permitir la concurrencia libre de la iniciativa privada. No existe justificación alguna para la estatización de la pequeña y mediana empresa-- el papel del estado debe ser puramente regulador en esta área. En el caso de las grandes empresas exportadoras es preciso tener en cuenta algunas consideraciones adicionales que afectan el método y el ritmo de privatización. Por ejemplo, el sector pesquero fue desarrollado por iniciativa estatal y no ofrece, por lo tanto, muchas complicaciones a la hora de privatizar desde el punto de vista de conflicto entre reclamantes. Se trata del estado (empleador) y los trabajadores. Hay en este caso mucha flexibilidad. Los cítricos presentan un caso intermedio pues el estado consolidó muchas plantaciones y desarrolló otras por su cuenta. En cualquier caso, habrá que tomar más en cuenta el derecho de reclamantes que aleguen propiedad previa. Este factor se agiganta en el caso de la industria azucarera y de la minería, pues aquí nos encontramos con poderosos reclamantes extranjeros, tanto norteamericanos (dueños históricos) como de las repúblicas sucesoras de la URSS (inversionistas en modernización y ampliación de plantas), amén de los propios cubanos, tanto privados como estatales. Esto es extremadamente complejo y propondríamos implementar algunas normas prudentes. Primero, debe existir un consejo de privatización que registre las reclamaciones de cualquier persona pública o privada, natural o corporativa, nacional o extranjera, que plantee una demanda de devolución; y que tome dicha reclamación en cuenta a la hora de reconocer proporciones de equidad en cada empresa. Segundo, debe contar ese consejo con potestad para negociar acuerdos de equidad, emisión de cupones y bonos, y de representación del estado cubano ante autoridades de arbitraje internacional, de manera de evitar situaciones de embargo de bienes y mercancías cubanas por demandas de reclamantes, y obtener garantías de dichas autoridades, de manera de no entorpecer la producción y el comercio exterior del país durante el perído de transición. SEAP: ¿Qué métodos de privatización prefieren? CSDC: En cuanto a métodos, el único que nos desagrada, dada la posibilidad de abuso y de potencial concentración excesiva de propiedad, es la subasta. Nos entusiasman las posibilidades de co- y de auto-gestión pero no de una manera dogmática. Hemos trabajado el tema desde que estábamos en prisión en Cuba. Existe una especulación reciente acerca de cómo las "transacciones ligadas a comodities" (commodity-linked transactions, o CLTs) pueden facilitar la obtención de financiamiento para empresas, viabilizar el pago de deuda externa sin subterfugios contables ni repudio y, en este caso, enfrentar reclamaciones de un dueño que desea que se le liquide su equidad. Tal parece que CLTs serían aplicables a las grandes expresas exportadoras. SEAP: ¿Qué piensa sobre la restitución de la propiedad a sus antiguos dueños o herederos? CSDC: Reconocemos el derecho de todos los cubanos a la propiedad, de manera que no existe razón para excluirlos del rubro de "antiguos propietarios". Sin embargo, nos parece que desde el punto de vista de la justicia, es decir, de darle a cada quien lo merecido, la transición va a dejar mucho que desear. Los registros de la propiedad han sido destruídos. No existen los linderos de fincas rústicas. Hay nuevas edificaciones en terrenos cuyos límites no están definidos. Han sido demolidos o se han derrumbado una gran cantidad de edificaciones en zonas urbanas. Muchas propiedades simplemente han dejado de existir. Negocios que existían en propiedades arrendadas hace treinta años también dejaron de existir; sus inventarios desaparecieron. ¿A qué precio se valoran todas estas propiedades? ¿Qué criterio se utiliza para convalidar cada caso en relación a dicho criterio de valores? Dada esta premisa, nos parece que se cumpliría con el propósito de restituir a través de mecanismos tales como la compensación, la indemnización, y la participación a través de equidad en casos en los cuales, dada la complejidad planteada por reclamaciones múltiples sobre la misma propiedad y sus implicaciones legales (nacionales e internacionales) no va a ser posible la devolución a un solo dueño o entidad. El punto de partida en estos casos debe ser una oferta de equidad redimible de esa manera o a través de bonos y/o de participación directa en utilidades para retirar el monto reconocido y acordado por las partes.
Preguntas Específicas: SEAP: ¿Cómo debe el gobierno financiar sus actividades? CSDC: Creemos en la necesidad de inculcarle a todos los cubanos que ni el gobierno ni sus servicios son gratuitos. Ambos tienen un costo que hay que sufragar de alguna manera. Afrontar una carga impositiva es una simple obligación ciudadana: hay que pagar impuestos. Como principio, creemos que ningún servicio público debe ser gratuito, aunque en algunos casos su costo pueda estar dictado por la habilidad de pagar del usuario. De manera que creemos en todos los métodos posibles de recaudación de recursos fiscales. SEAP: ¿Qué piensa sobre el sistema de salud pública en Cuba? CSDC: Antes de 1959, en las áreas urbanas, Cuba contaba con un sistema de salud razonablemente costeable que consistía de clínicas, y sociedades y centros regionales. A estos se les conoce en Estados Unidos como sistemas de mantener la salud ("health maintenance organizations" o HMOs). No hay razón para excluir a éstos u otros mecanismos privados de la posibilidad de ofrecer sus servicios. En la Cuba futura, al igual que en otras naciones, la cuestión radica en cómo va a financiar el estado y/o el sector privado un sistema universal obligatorio de cobertura mínima, y qué servicios van a estar incluídos en él. Partimos de la premisa de que todo el mundo debe pagar o contribuir al sistema mínimo de salud, que las cuotas anuales deben ser ajustadas en base a la experiencia del período previo, y que debe hacerse énfasis en la medicina preventiva, imponiendo primas adicionales por tabaquismo, alcoholismo, y uso repetitivo del sistema por negligencia o descuido personal. SEAP: ¿Qué harían con el sistema educacional? CSDC: El sector privado debe participar en el sistema educacional pero sin crear una subcultura separada y hostil a la que se propone en las escuelas públicas. De manera que tiene el estado el derecho a supervisar y a establecer requisitos mínimos que el sector privado debe cumplir. Aunque la educación pública debe ser laica, debe de promover el sentido de responsabilidad ética individual, de solidaridad, y de defensa y promoción de los derechos humanos de todos los ciudadanos. Consideramos que la única forma de financiar el derecho a la educación pública gratuita, hasta el nivel secundario inclusive, es a través de la vía impositiva. El privilegio de acceso a la educación privada, reconocido y respetado por el estado, no absuelve al ciudadano de la obligación de contribuir a la educación pública. Tradicionalmente se confió esta gestión al gobierno nacional y se sufragó su costo del presupuesto nacional. Vale la pena experimentar un poco con otras alternativas, ya sea a nivel provincial o municipal, apoyadas en recursos fiscales recolectados a esos niveles sin prejuicio de contribuciones de otras instancias. SEAP: La infraestructura cubana necesita una gran reconstrucción; ¿cuál sería su plan para solucionar este problema? CSDC: Hay alternativas que pueden emplear a los desvinculados, desubicados y desempleados en planes de reconstrucción de infraestructura similares a los puestos en práctica por la administración Roosevelt (WPA) y a los del Programa de Solidaridad del PRI en México. Debe aclararse que este es un esquema de mano de obra intensiva, de aplicación limitada, ya que otros aspectos de infraestructura requerirán grandes inversiones de capital. Obras de mayor envergadura requerirán financiamiento externo. Tal es el caso, por ejemplo, de la central nuclear de Juraguá, cuya terminación debe ser considerada como una prioridad nacional. SEAP: La racionalización de la economía cubana traerá desempleo; ¿cuál es su plan para combatirlo? CSDC: Debe ser una iniciativa importante del estado cubano el organizar un sistema de seguridad social que garantice un retiro decoroso así como un subsidio temporal a los desempleados. Creemos en la necesidad de un fondo de desempleo, sufragado por todos los contribuyentes afectados por el impuesto sobre la renta, con participación de las empresas, y cuyos beneficios estén sujetos a la situación actuarial del fondo. SEAP: ¿Incluye su plan económico un trato preferencial para la Iglesia, los trabajadores, el ejército o algún otro sector de la sociedad? CSDC: La economía nacional nada tiene que ver con ninguna iglesia. El ejército es una institución estatal cuyos miembros devengan un salario por su servicio profesional obediente a la autoridad civil. Los trabajadores ganan su sustento según su capacidad y rendimiento. Ni éstos ni nadie merecen un trato preferencial. SEAP: ¿Cómo ve el futuro de la industria azucarera en Cuba? CSDC: La industria azucarera aún constituye la espina dorsal de la economía cubana. Por culpa de la ignorancia y de los prejuicios del castrismo, la industria recibió un trato injusto durante los sesenta y se le confió una carga insorportable desde 1970, con perjuicio del resto de la economía. La industria debe ser privatizada y modernizada, pero todos los estudios indican que hay demasiadas fábricas azucareras, cuyas plantas no han sido modernizadas en treinta años, y cuya contribución es marginal. Cuba tiene casi doscientos años de experiencia en la industria y confiamos en que podrá competir exitosamente en el mercado internacional. El factor clave aquí será la productividad con que los productores puedan elaborar su producto y colocarlo en el mercado, en el volumen que éste permita. Reiteramos aquí la viabilidad de los CLTs y la necesidad de mantenerse alerta en cuanto a las fluctuaciones y comportamiento de otros participantes en los acuerdos internacionales de azúcar y en el mercado libre mundial propiamente dicho. Finalmente, está el aspecto de los derivados de la industria, cuya viabilidad ya ha sido demostrada en varios renglones y cuya racionalidad estriba en añadirle valor a cualquier producto de exportación. Consejo Político Coordinadora Social Demócrata de Cuba Octubre 1993
por Ariadna Blinova
La transición política ha sido muy dura y azarosa en las repúblicas sucesoras de la antigua Unión Soviética. Los últimos años nos han traído el derrumbe de la economía, la miseria del pueblo, el decaimiento de la moral, la impotencia de la intelligentzia, y un aparente desmoronamiento de las fuerzas democráticas. Las luchas por el poder casi han desbaratado al país. La democratización de Rusia, que partió de la vieja nomenklatura, creó formaciones políticas cuasi-democráticas, sin prestar la más mínima atención a la edificación de un auténtico pluripartidismo. La economía pareció orientarse exclusivamente a llevar a cabo experimentos a favor de un puñado de nuevos ricos, mientras que la esperanza de ayuda occidental no podía aliviar las consecuencias del decaimiento real de la producción nacional. La corrupción y la inconsecuencia de muchas iniciativas presidenciales también contribuyeron a llevar a la población a un lógico desencanto con las reformas, y a una indiferencia respecto al proceso de democratización. Este fue el clima de opinión pública en el que se produjo la confrontación entre el presidente Boris Yeltsin y la asamblea legislativa que hubo que resolver a cañonazo limpio y con el llamamiento a un plebiscito. Nuestras primeras elecciones parlamentarias democráticas se organizaron apresuradamente debido a los acontecimientos de Octubre en Moscú, y desde el comienzo parecían condenadas a transcurrir en un ambiente de caos. Convocadas con tal pánico y apuro, la campaña no brindó la oportunidad de crear bloques electorales fuertes. Fue deficiente la selección de candidatos a diputados: con muchas dificultades para personas honradas sin recursos y con buenas posibilidades para la gente adinerada y con influencias, que fácilmente podían recurrir al soborno para asegurarse un puesto en la boleta. Rusia llegó a las elecciones en una situación verdaderamente dramática. ¿Quiénes son los demócratas en Rusia? La capa democrática "de arriba" en Rusia, formada en su gran mayoría por gente de la antigua nomenklatura no supo y algunas veces no quiso confrontar la situación del país. Las fuerzas democráticas "de abajo" que nacieron del seno del pueblo y se esforzaron en formar una corriente política democrática, entre otros, el Partido Social-Demócrata de Rusia, no tuvieron ningún apoyo ni desde dentro, ni desde afuera. Teniendo ideas, programa, personas no corrumpidas e inteligentes, teniendo la visión real de la vida, ellos no tenían recursos, no tenían finanzas, no tenían cuadros para dar un impulso necesario a la verdadera democratización del país. Temiendo una posible rivalidad con ellos y enfrascados de lleno en su lucha intestina y mezquina, los demócratas "de arriba" prefirieron ignorarlos. Por su parte los intelectuales, acostumbrados a la posición de observadores y críticos tampoco quisieron sumarse al duro trabajo de la estructuración de partidos no nomenclaturistas. La necesidad de una democracia urgente y la falta de experiencia también conspiraron contra los cambios positivos en el país. Los rusos actuábamos a tientas, bucando soluciones, mientras el mundo democrático adoptó una cierta distancia, tomando ciertas medidas de ayuda y apoyo que eran puramente decorativas e inclusive contraproducentes. No necesitábamos ayuda humanitaria, necesitábamos inversiones en nuestro potencial productivo que decrecía por días; necesitábamos la apertura de mercados internacionales para nuestros artículos de calidad; necesitábamos la ayuda de partidos y fuerzas democráticas a nivel de asesoría, de intercambio de información, de apoyo moral, de análisis de la situación. Para colmo de males, en el año 1992, la Internacional Socialista le negó status de observador al Partido Social- Demócrata de Rusia. ¿Y a quiénes se puede considerar efectivamente como social demócratas en esta confusa situación? El llamado bloque Yavlinskiy-Boldirev-Lukin es un bloque de orientación social-demócrata, que agrupa a varios partidos democráticos no nomenclaturistas, al movimiento de mujeres y a los ecologistas. El bloque formará en el parlamento una oposición constructiva y a la vez dura. Grigoriy Yavlinskiy, el líder del bloque, talentoso economista y excelente orador, de 41 años, presta gran atención a los factores sociales en el trabajo de estructuras gubernamentales. No lo convence la política de terapia de choque de Egor Gaydar, que no solamente dividió a nuestra población en polos opuestos de ricos y pobres, sino que redujo nuestra economía: el mercado exterior de Rusia se ve muy limitado, el sector productivo está decayendo, la capacidad de compra del ruso promedio es muy baja. Para contrarrestar esto Yavlinskiy propone una economía predecible, pronosticable y un plazo de tres años para reducir la inflación a niveles razonables. Yuri Boldirev, de 33 años, hasta hace poco era director del comité anticorrupción en las esferas de alta jerarquía del país. Siendo una persona insobornable fue despedido cuando su trabajo empezó a producir resultados concretos. Es un político serio, de principios, al que le falta flexibilidad. Dentro del Bloque, la inflexibilidad de Boldirev se compensa con el tacto de Alexandr Lukin, embajador de Rusia en Washington. Diplomático inteligente y preparado, Lukin es partidario de un firme mantenimiento de los intereses rusos nacionales en el mundo, y de una política rusa independiente del diktat de Occidente. Tiene una visión optimista del futuro de Rusia. ¿Y cuál es el futuro del Bloque? Existe la opinión de que Yavlinskiy tiene todo preparado para promover su candidatura presidencial. El equipo de Yavlinskiy, conocido en Rusia como el "Epicentro", hace tiempo se alejó de las intrigas capitalinas y trabaja en el interior del país, en varias ciudades importantes como Nizhni Novgorod. Sus programas económicos el equipo los comprobó en la práctica aunque hay gente que reprocha a Yavlinskiy su participación en el plan de 500 días, pues durante ese tiempo el joven economista pensó sacar a Rusia de la crisis. Pero en este programa también trabajaron otras lumbreras rusas como el académico Stanislav Shataun. En fecha más reciente, Yavlinskiy se manifestó en contra de la celebración del referendum sobre la Constitución de Rusia. La parecía una acción inmadura, apresurada. El pueblo no tiene ni siquiera una noción superficial sobre la Constitución. Existían, además, deficiencias graves en el proyecto. Propuso convocar una asamblea constituyente para modificar la Constitución. Esa había sido la propuesta del Partido Social-Demócrata de Rusia. Sin un pluripartidismo auténtico, la antigua nomenklatura no puede desarrollar el país, ni política ni económicamente; esa clase política desconoce la vida y los ánimos de la población. No puede representar sus intereses por sí sola. Todo esto abrió paso a las fuerzas extremistas. Nuestra Casa Blanca carbonizada es solamente un episodio de su acercamiento al poder. La correlación de fuerzas en el Parlamento puede amenazar las reformas y la democratización auténtica en nuestra sociedad que, en honor a la verdad, no han sido todavía realizadas. Los comunistas y los fascistas harán imposibles las reformas radicales. Harán lo indecible por llevar la perestroika a una bancarrota, y de este modo abrirse camino hacia el poder. El presidente del cuasi-fascista Partido Liberal Democrático de Rusia, Vladimir Zhirinovski, utilizará el parlamento como una plataforma para la elección presidencial que, a más tardar, tendrá lugar en 1996. Zhirinovskiy podría llegar al poder porque en nuestro país no han estado gobernando "demócratas de abajo". Han sido los personajes de la nomenklatura, los cuasi-demócratas que han estado engañando al país y al mundo entero. Para poder lidiar efectivamente con este fenómeno el gobierno tendrá que colaborar con las organizaciones no gubernamentales que no tienen nada que ver con la nomenklatura y promover el pluripartidismo. Tendrá que renunciar a la política de "terapia de choque", defender todas las formas de propiedad, rebajar los impuestos que están ahogando al empresario nacional, abrir fuentes de crédito y brindarle técnica a los agricultores. Occidente debe dejar de insistir en nuestras deudas; a nosotros también nos debe medio mundo. Occidente debe abrir sus mercados a la mercancía rusa de calidad-- que la tenemos. Occidente debe analizar con buena voluntad el programa de una conversión razonable y en el grado aceptable, del complejo militar-industrial ruso; debe elaborar junto con nosotros un programa real de inversiones controlables en la producción rusa. Nosotros, un partido social demócrata nacido del seno de la población, un partido ajeno a luchas nomenclaturistas por el poder, que es una lucha contra el pueblo, somos demócratas por derecho propio. Necesitamos de la solidaridad y de la experiencia de los demócratas del mundo. La lucha por una democracia auténtica en Rusia, es nuestra lucha común.
Ariadna Blinova, Encargada de Asuntos Latinoamericanos Secretaría Internacional, Partido Social-Demócrata de Rusia
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