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El reino de la doble
moral,por Carmelo Mesa-Lago
Articulos Prensa Internacional
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"Cuba Mañana: Proyectos Alternativos" por: Miguel Torres Calero Vice-Presidente de la Coordinadora Social Demócrata de Cuba Discurso ante el EXCLUB, Hotel Hyatt, Coral Gables, 26 de Junio de 1993
Es un placer hablar para una concurrencia a la cual conocemos; a ellos y a sus padres, personal o referencialmente, desde hace más de treinta años: una élite de combatientes que ha gastado sus zapatos caminando sobre el diente perro de la historia. Es gratificante además, contemplar que aunque hay entre nosotros distintas corrientes de pensamiento político, que sustentamos diferentes tácticas y estrategias para solucionar el problema de Cuba, no sólo podemos contrastarlas de manera civilizada y respetuosa, sino que algunos que estamos en las mas opuestas posiciones, nos consideramos amigos y hasta en algunos casos hermanos. Esto se traduce en una sola palabra, que representa la razón de nuestra causa: democracia. Algunos otros grupos han descrito detalladamente sus programas para la Cuba del futuro. Sentimos un profundo respeto por esos grupos, y algunos programas nos han parecido muy interesantes. La Coordinadora Social Demócrata de Cuba tiene ideas claras y muy definidas en el campo de la política, la economía, la cultura, el deporte, la educación, las fuerzas armadas, los problemas sociales, la asistencia social, etc., pero teniendo en cuenta la existencia de varios grupos dentro de la Isla de tendencia social demócrata y conociendo que una parte considerable del pueblo de Cuba se identifica con esa corriente de pensamiento, preferimos reservarnos "la cartilla" para contrastarla en un Congreso; donde estemos presente los social demócratas de aquí y de allá, dentro de la Isla. Por otra parte, consideramos que aunque las bases fundamentales y los principios generales son perdurables, las realidades y las situaciones cambiantes exigirán respuestas actualizadas. Pasemos pues a identificar nuestros puntos cardinales y esbozar conceptos generales: Debemos empezar por decir que la Coordinadora Social Demócrata de Cuba no pretende una restauración en Cuba. No decimos esto por que creamos que la Cuba anterior a 1959 no tuviera aciertos y logros legítimos en medio de aspectos negativos que siempre existen en las cuestiones humanas. Tampoco vamos a considerar la inútil especulación de si en Cuba hace falta destruir tanto como se ha destruido para obtener en cambio lo que puedan considerarse logros, porque a estas alturas de la mayor crisis de nuestra nación, estos juicios son irrelevantes. No. Estamos en contra de una restauración porque ello va contra la historia, va contra la vida, y va contra el derecho que tienen las nuevas generaciones de configurar su propio destino democrático. La historia tiene frenos y embrague, pero no tiene marcha en reverso. La posición de la Coordinadora Social Demócrata de Cuba es la de un pragmatismo democrático, que partiendo de las condiciones actuales en la Isla vaya haciendo transformaciones e institucionalizando en la dirección democrática hasta el logro de la sociedad que nos haga un pueblo feliz. Lo proponemos porque sabemos que esto sí puede estar al alcance de nuestras fuerzas (que es la única forma realista de pensar), y también porque sabemos que es el modo más eficaz de hacer crecer y madurar una nueva conciencia, tanto en el individuo como en las instituciones, para culminar el objetivo final y estable de la armonía democrática. No es nada fácil el tema propuesto de "Cuba: ideas para su futuro", cuando hay tantas variables. Que nos digan cuándo va a desaparecer de la escena Fidel Castro y podremos ser mucho más específicos en nuestro desarrollo. Pero la historia nos obliga en otra forma y por ello hemos de tener la paciencia de encontrar el tono justo para nuestro discurso. Vemos la política como un noble oficio para servir a la sociedad. Esta debe ser la política, y para hacerla funcional, los ciudadanos deben organizarse en partidos políticos que correspondan a las verdaderas corrientes de opinión que ofrezcan una opción al pueblo que es quién debe decidir. Vemos al gobierno como un instrumento para conciliar voluntades e intereses. Para realizar nuestro deber patriótico nosotros nos hemos constituido en organización política, que es la forma de pasar de las emociones al compromiso. Como mejor expresión de nuestra voluntad política hemos escogido la vertiente social demócrata que se plantea el ideal primario de la promoción humana para todos los miembros de la sociedad, y especialmente la de los más necesitados. Esto no quiere decir que no podamos tener el realismo de conciliar nuestros planes cuando el beneficio colectivo así lo aconseje. A nadie se le escapa la conveniencia de establecer vínculos con los grupos que luchan políticamente dentro de la Isla, así como con los que enarbolan la bandera de los derechos humanos. Pero esto es escasamente productivo dada la represión del régimen, ya que ellos sólo logran un mínimo de espacio político debido a que no están dispuestos a correr el riesgo de transgredir la legislación implantada. Todo esto nos lleva al convencimiento de que la relación necesaria sólo puede ser establecida como una mutua demostración de que participamos en una misma sensibilidad a través de nuestras acciones, de nuestras declaraciones, o de nuestros silencios, y de una discreta comunicación y colaboración. No puede caber la menor duda de que estamos por la democracia. Vemos en la democracia la mejor manera de conciliar el gobierno con la política. Creemos que no hay democracia sin competencia periódica y pacífica por el poder, entre partidos de diferentes filosofías, decidida por el sufragio universal y con pleno respeto al vencido. Pero debemos añadir que la democracia por la que abogamos no es una forma histórica, sino un concepto abierto que expresa las más legítimas aspiraciones del género humano y de la sociedad. No es un modelo a copiar porque haya sido exitoso en otro contexto histórico, como tampoco puede ser el aventurerismo de ensayar algo nuevo para ver si da resultado. Hasta ahora la democracia se ha venido considerando como una instancia meramente política. Pero los resultados de este sistema no son aceptables para muchas sociedades. La democracia política no ha impedido el empobrecimiento sostenido de grandes sectores humanos que han quedado rezagados y sin esperanza realista dentro del sistema. Por ello creemos que es imprescindible extender a través de las leyes el concepto de democracia para que también sea considerado en la organización económica y en la organización social del país. Esto es especialmente importante para un país empobrecido y desapropiado de sus bienes por un régimen totalitario, y al que también se le han destruido todas las instituciones democráticas sin substituirlas por otras, pero donde al mismo tiempo se le han creado valores de igualdad entre todos los ciudadanos. Es neurálgico el hecho de que los cubanos del exilio puedan ser contemplados por los de la Isla, como un peligro de dominación política, económica y social; porque ello se convertiría en un obstáculo adicional en el ya difícil caso cubano. Todo lo anterior nos conduce a plantear que la democracia que ha de desarrollarse en Cuba no ocurra solamente en el terreno político, sino también en el económico y el social. Creemos en la democracia económica y en el derecho inalienable de cada uno a vincular su trabajo a la propiedad. Pero una democracia no es posible sin que exista un régimen de derecho, y el derecho requiere una Ley Fundamental. La constitución vigente en Cuba esta viciada de origen, por cuanto fue hecha para servir los intereses totalitarios de Castro; pero no cabe duda de que está más relacionada con la organización de la vida actual en Cuba que ninguna otra de las que hayamos tenido, y por ello no puede ser ignorada. La Constitución de 1940 fue un enorme logro republicano que nos dió respetabilidad como Estado, pero hoy tras la copiosa experiencia social, resulta un cauce insuficiente. Nos atrevemos a decir más: el que hoy se proponga la reimplantación de la Constitución de 1940 como base para la democratización de Cuba es algo irreal, y no puede ser visto más que como una consigna de quienes aspiran a restaurar el orden anterior. Como organización política nosotros creemos en la conveniencia de una nueva Constitución que responda a las necesidades y características de la sociedad que habrá de promulgarla. Muy relacionado con el régimen de derecho está la propiedad privada. Y esta propiedad privada tiene que ser otro pilar insustituible para Cuba. La propiedad privada es condición para la libertad que dignifica a la persona humana y le permite desarrollar sus capacidades. el actual régimen de Cuba mantiene sojuzgado al pueblo, entre otras cosas, por la eliminación de la propiedad privada y su posibilidad de manipulación a través de las necesidades. Por supuesto que hay que resolver esta situación como parte de la democratización. Pero creemos necesario el que seamos más específicos. La historia de la propiedad privada ha estado íntimamente relacionada con la evolución de las actividades económicas y el desarrollo de la sociedad. Estamos lejos del tiempo en que el rey era propietario absoluto y sus otorgamientos constituían el derecho de una propiedad. También estamos más allá de la experiencia del "laisser faire, lassez passer" del liberalismo que concentraba la propiedad privada y proletarizó a grandes sectores humanos haciendo inestables a muchas sociedades que luego sufrieron la revolución marxista. Y es que la propiedad que depende del régimen de derecho que proclama y defiende la sociedad, no puede convertirse en un estorbo para el desarrollo de esa misma sociedad. En el caso concreto del futuro de Cuba que nos ocupa, va a ser necesaria la acción de la libre empresa, pero la privatización no puede consistir en que quienes tengan capital disponible se puedan apropiar de todos los medios de producción, así como del poder político y social que resulta de ello. No. La privatización tiene que ser un proceso general con oportunidades para que todo ciudadano puede hacerse con algún tipo de propiedad que respalde su libertad. Propugnamos una legislación que conceda el derecho a los trabajadores de vincular su trabajo a la propiedad de los medios de producción en que laboran, tal como puede lograrse bajo formas flexibles de cooperativismo democrático, autogestión y cogestión. Sin lugar a duda, el régimen cubano confronta la crisis más seria de toda su historia. El gobierno de Cuba sostiene que el problema cubano es un problema entre el gobierno de Cuba y el gobierno de los Estados Unidos. La Coordinadora Social Demócrata de Cuba sostiene que el problema cubano es, ante todo un problema entre el gobierno de Cuba y el pueblo de Cuba, y que ese problema debe ser resuelto entre cubanos. La Coordinadora Social Demócrata de Cuba propone una transición pacífica hacia la democracia y para ello no hay otra fórmula aceptable que la consulta del pueblo cubano mediante un plebiscito o cualquier otra forma de elección que se determine en un encuentro nacional con la participación de una representación del gobierno de Cuba y de la oposición tanto interna como externa. Rechazamos la postura del gobierno de Cuba que insiste en que no puede haber negociación entre cubanos, ni democratización mientras Estados Unidos mantenga su embargo. Obviamente ambas cosas están relacionadas pero una no está subordinada a la otra. Antes de que hubiera embargo norteamericano había una dictadura en Cuba. Sin embargo, creemos justo y necesario eliminar el embargo en materia de alimentos, medicinas, comunicaciones y viajes entre los dos países. Rechazamos la Ley Torricelli que contiene en su espíritu una violación de nuestra futura soberanía y una intromisión en la autodeterminación de los pueblos. Nuestra Agenda de Negociación plantea como puntos fundamentales: 1.- Amnistía general para todos los presos políticos. 2.- El derecho de todos los cubanos a entrar y salir libremente del país. 3.- El pleno respeto de los derechos humanos, políticos y civiles de acuerdo al orden aceptado y establecido internacionalmente. Consideramos que los cubanos de la Isla y los del exilio somos un solo pueblo y compartimos el deseo, la aspiración y el compromiso de fundar un nuevo estado cubano que dé cabida a todos. No hay excusa sobre la faz de la tierra que justifique el mantenimiento de una dictadura. Miguel Torres Calero Vice-Presidente de la Coordinadora Social Demócrata de Cuba Discurso ante el EXCLUB, Hoter Hyatt, Coral Gables, 26 de Junio de 1993 |
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